{"id":443,"date":"2013-07-04T00:12:34","date_gmt":"2013-07-04T00:12:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?p=443"},"modified":"2018-03-13T03:24:55","modified_gmt":"2018-03-13T03:24:55","slug":"antonia-pozzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?p=443","title":{"rendered":"Antonia Pozzi"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><i><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/antonia-pozzi-1.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-448\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/antonia-pozzi-1.jpg\" alt=\"antonia-pozzi-1\" width=\"600\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/antonia-pozzi-1.jpg 600w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/antonia-pozzi-1-300x222.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><br \/>\n<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>La colina es oscura en el cielo claro.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>All\u00ed se enmarca tu cabeza, que mueves apenas<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>&nbsp;y acompa\u00f1a ese cielo. Eres como una nube<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>vislumbrada entre ramas. En los ojos te r\u00ede<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>la extra\u00f1eza de un cielo que no es tuyo.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>La colina de tierra y de hojas encierra <\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>con su masa negra tu vivo mirar;<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>tu boca tiene el pliegue de una dulce hondonada<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>entre costas lejanas. Pareces jugar<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>bajo la gran colina y el claror del cielo:<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>para agradarme repites el paisaje antiguo<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>y lo vuelves m\u00e1s puro<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>Pero vives en otra parte.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>Tu tierna sangre se hizo en otra parte.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>Las palabras que dices no se avienen<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>con la \u00e1spera tristeza de este cielo.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>No eres m\u00e1s que una nube dulc\u00edsima, blanca,<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>enredada una noche entre ramas antiguas<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><b>Cesare Pavese.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lengua italiana, tal vez la \u00faltima de las lenguas rom\u00e1nticas en constituirse (siglo XIII), ha estado sometida al intenso ciclo de cambio y revoluci\u00f3n sensible, m\u00edstico e intelectual que ha caracterizado a los hombres y mujeres de esa parte del mediterr\u00e1neo. M\u00e1s all\u00e1 del culto y cl\u00e1sico Lat\u00edn y mucho despu\u00e9s de la trova Provenzal irrumpe esta lengua, cuya primera manifestaci\u00f3n literaria y po\u00e9tica es casi sin duda aquellas <i>Fioretti <\/i>de San Francisco de As\u00eds, y los cantos amorosos de los santos juglares de Dios. Poco despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n m\u00edstica de Francisco, y a trav\u00e9s de esta lengua reci\u00e9n nacida, surge uno de los paradigmas humanos en su m\u00e1xima expresi\u00f3n de potencia creadora: Dante Aligheri con su magn\u00edfico viaje de purificaci\u00f3n redentora hacia la contemplaci\u00f3n inefable de Dios. Nuevamente la revoluci\u00f3n humana que constituy\u00f3 el <i>Renacimiento<\/i>, tiene su m\u00e1xima expresi\u00f3n po\u00e9tico-literaria en El Cancionero del Petrarca y buena parte de los artistas Florentinos incluyendo a Miguel Angel quien compuso sonetos de la belleza extraordinaria. <i>&nbsp;<\/i>Ya en el <i>Cinquecento<\/i>, empiezan a surgir mujeres con una voz po\u00e9tica inspirada y apasionada como <i>Vittoria Colonna, Gaspara Stampa, Tullia D\u00b4Arag\u00f3n y Ver\u00f3nica Gambara. <\/i>A\u00fan bajo la influencia de Petrarca, la literatura italiana sigue provocando movimientos novedosos como el <i>Marinismo <\/i>que se mantuvo vigente en el barroco y neoclasicismo hasta la llegada del romanticismo y Giacomo Leopardi quien con sus <i>Canti,<\/i> no s\u00f3lo se convirti\u00f3 en la voz m\u00e1s pura del romanticismo italiano, sino del romanticismo universal a trav\u00e9s de una voz po\u00e9tica que nos impone una profunda y desesperada visi\u00f3n del mundo determinado por la soledad, el dolor, y la muerte.&nbsp; Como siempre, ha sido el impulso renovador y purificador del alma italiana, lo que dar\u00e1 la pauta a las manifestaciones literarias. El gran movimiento que se denomin\u00f3 <i>II Resorgimento <\/i>guiar\u00e1 a los pensadores y poetas italianos, hacia el <i>Novecento,<\/i> que ver\u00e1 nacer a Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo, y a Cesare Pavese.&nbsp; Es aqu\u00ed, en este punto del transcurrir literario de la pen\u00ednsula donde hace su aparici\u00f3n la voz po\u00e9tica, encarnada en la muchacha que fue Antonia Pozzi. Nacida en Mil\u00e1n en 1912, a los veinticinco a\u00f1os hab\u00eda sido tal vez la \u00fanica mujer de su generaci\u00f3n en culminar estudios superiores y postgrado en letras en la universidad de Mil\u00e1n, siendo por lo dem\u00e1s, la alumna m\u00e1s destacada. Mujer de una belleza f\u00edsica y espiritual extraordinaria, a los veintis\u00e9is a\u00f1os ha escrito la totalidad de su obra po\u00e9tica (<i>el poemario Palabras \u2013Parole- Pozzi, Mil\u00e1n 1938) <\/i>bajo la premisa de una \u00e9tica-po\u00e9tica de vida que no le permiti\u00f3 concesiones ni amparos a su incesante e intensa visi\u00f3n de la existencia, como un tr\u00e1nsito apasionado, amoroso, pero determinado por la profunda soledad y el desarraigo, en un mundo no menos amado que ajeno, desde donde vislumbra la otra orilla infinita. As\u00ed, esta mujer que nos ofrend\u00f3 su canto y su amor, nos ofrenda tambi\u00e9n su vida el 3 de Diciembre de 1938, envuelta en los crep\u00fasculos de la campi\u00f1a lombarda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>FUNERAL SIN TRISTEZA<\/i><\/p>\n<p><i>Esto no es estar muertos.<\/i><\/p>\n<p><i>Esto es volver al pueblo, a la cama.<\/i><\/p>\n<p><i>Claro est\u00e1 el d\u00eda <\/i><\/p>\n<p><i>como la sonrisa de una madre que hab\u00eda esperado<\/i><\/p>\n<p><i>Campos de escarcha <\/i><\/p>\n<p><i>\u00e1rboles de plata<\/i><\/p>\n<p><i>crisantemos rubios<\/i><\/p>\n<p><i>las ni\u00f1as vestidas de blanco con velos color de alj\u00f3far<\/i><\/p>\n<p><i>voz del color del agua a\u00fan viva entre de tierra.<\/i><\/p>\n<p><i>Las llamas de las velas desmayadas en la luz matutina <\/i><\/p>\n<p><i>dicen lo que es este desvanecer de las cosas terrenas.<\/i><\/p>\n<p><i>Dulces, este volver de los humanos por puentes a\u00e9reos de cielo <\/i><\/p>\n<p><i>por c\u00e1ndidas cresta de montes so\u00f1ados<\/i><\/p>\n<p><i>a la otra orilla <\/i><\/p>\n<p><i>a los prados del sol.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese desarraigo del mundo, esa soledad impuesta por un esp\u00edritu de potencia sensible desbordante, no pod\u00eda permitirse el amparo ni el consuelo de nada que no fuera el propio latido esencial de su interior. Es verdad que ella ama profundamente <i>las colinas leopardianas,<\/i> que su mirada retorna hacia el mundo de Virgilio, de C\u00e1tulo, que su alma es hermana de la de Safo, que sobre sus dulces hombros pesan todas las circunstancias hist\u00f3ricas y sociales que su entorno le impone. Pero esa mujer ha decidido que el camino a seguir no acepta descanso ni apoyo. Ella se aparta de todos los movimientos de vanguardia en cierne. M\u00e1s all\u00e1 del <i>surrealismo<\/i> reci\u00e9n proclamado, del <i>hermetismo<\/i> cuyas determinaciones est\u00e9ticas ser\u00e1n superadas m\u00e1s tarde por sus contempor\u00e1neos, en especial por Cesare Pavese (1908-1950), est\u00e1 vibrando, est\u00e1 existiendo esta mujer que se interroga as\u00ed misma por esa existencia que le empuja inexorablemente a la soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>SOLEDAD<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Aunque el olor de las hojas nuevas te despierte a un deseo de humanos sol<\/i><\/p>\n<p><i>y el ocaso a\u00fan no transfigurado en noche<\/i><\/p>\n<p><i>te empuja por caminos de tierra,<\/i><\/p>\n<p><i>lejanos los umbrales apagados del cielo,<\/i><\/p>\n<p><i>in\u00fatilmente buscas a quien pueda en esta hora<\/i><\/p>\n<p><i>llegar a trav\u00e9s de tu deseo junto a tu coraz\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p><i>Verdad es que nadie llega a tu coraz\u00f3n inaccesible.<\/i><\/p>\n<p><i>El est\u00e1 hecho solo.<\/i><\/p>\n<p><i>R\u00e9probo a los gritos de sus golondrinas.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>VOZ<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Ten\u00eda voz en ti el universo de las cosas mudas<\/i><\/p>\n<p><i>las esperanza que est\u00e1 sin alas en los nidos<\/i><\/p>\n<p><i>que est\u00e1 bajo tierra no florecida.<\/i><\/p>\n<p><i>Ten\u00eda voz en ti el&nbsp; misterio de la tarde<\/i><\/p>\n<p><i>lo que junto a una muerte quiere tornarse vida.<\/i><\/p>\n<p><i>El hilo de hierba bajo hojas podridas.<\/i><\/p>\n<p><i>La risa primera de un ni\u00f1o salvado<\/i><\/p>\n<p><i>al lado de una agon\u00eda<\/i><\/p>\n<p><i>en un corredor de hospital.<\/i><\/p>\n<p><i>Ahora, cuando de las altas ramas de los campanarios<\/i><\/p>\n<p><i>cae un repique<\/i><\/p>\n<p><i>y en el coraz\u00f3n se hunde<\/i><\/p>\n<p><i>como un fruto en el campo arado<\/i><\/p>\n<p><i>entonces,<\/i><\/p>\n<p><i>tiene voz t\u00fa en m\u00ed<\/i><\/p>\n<p><i>con esa nota amplia y sola<\/i><\/p>\n<p><i>que dice los sue\u00f1os sepultados del mundo<\/i><\/p>\n<p><i>y la oprimida nostalgia de la luz.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oprimida nostalgia de la luz. Como una flor amanecida en los sue\u00f1os sepultados del mundo, esta mujer clama desde una isla de luz donde la muerte quiere tornarse en vida, con una voz y un canto sereno, abarcante, como el de una campana. Canto que nos hunde de nuevo en la tierra como los frutos. Ella ha decidido desprenderse del mundo. Ella ha entrado en el camino del morir. Pero no por que odie a ese mundo;&nbsp; muy por el contrario, ella ha amado demasiado. A\u00fan desde su interrogada existencia, ella ha amado a todas las cosas de este mundo y sobre todo, a las cosas mudas, a la hierba que se levanta sobre las hojas podridas, a la risa de un ni\u00f1o resucitado, con un deseo, una esperanza ya sin alas, hundida en la tierra, lejos de la flor decidida a dejar constancia de ese amor que se ir\u00e1 tambi\u00e9n inexorablemente como ese mismo ni\u00f1o perdido entre sus manos. Un alma que ya no acepta la existencia en este mundo. Un cuerpo que tampoco se la otorga m\u00e1s all\u00e1 de ella misma, porque Dios ya no nos mira, porque no pudimos ser liberados en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>HUBIERA SIDO<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Anuncio hubiera sido de lo que no fuimos.<\/i><\/p>\n<p><i>De lo que no fuimos y ya no somos m\u00e1s.<\/i><\/p>\n<p><i>La poes\u00eda amada por nosotros y nunca del coraz\u00f3n separada<\/i><\/p>\n<p><i>T\u00fa la habr\u00edas cantado con tus gritos de ni\u00f1o.<\/i><\/p>\n<p><i>La \u00fanica espiga eras t\u00fa <\/i><\/p>\n<p><i>el tallo de nuestra inocencia bajo el sol..<\/i><\/p>\n<p><i>Mas te quedaste all\u00e1 con los muertos <\/i><\/p>\n<p><i>con aquellos que no nacieron <\/i><\/p>\n<p><i>con las aguas sepultadas <\/i><\/p>\n<p><i>apagado amanecer a la lumbre de las \u00faltimas estrellas.<\/i><\/p>\n<p><i>No ocupa ahora tierra sino s\u00f3lo coraz\u00f3n <\/i><\/p>\n<p><i>tu invisible ata\u00fad <\/i><\/p>\n<p><i>alma <\/i><\/p>\n<p><i>y t\u00fa has entrado en el camino del morir.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i>MATERNIDAD<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Pensaba tenerlo en m\u00ed antes que naciera<\/i><\/p>\n<p><i>mirando el cielo, la hierba, los vuelos de las cosas livianas,<\/i><\/p>\n<p><i>el sol, para que todo el sol bajara en \u00e9l.<\/i><\/p>\n<p><i>Pensaba tenerlo en m\u00ed tratando de ser buena,<\/i><\/p>\n<p><i>buena para que toda la bondad vuelta sonrisa creciera en \u00e9l.<\/i><\/p>\n<p><i>Pensaba tenerlo en m\u00ed hablando a menudo con Dios<\/i><\/p>\n<p><i>para que Dios lo mirara y nosotros fu\u00e9ramos libertados en \u00e9l.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte, la vida, la muerte: el amor, una sola estancia, \u00fanico lugar para esta mujer en flor, para esta mujer-flor, para esta muchacha enamorada.&nbsp; Nunca hubo un antes, no existe despu\u00e9s, s\u00f3lo el instante, breve y apasionado, apasionado al extremo de abrirse en una sonrisa de pudor, sonrisa santa, que dice las grandes entregas.&nbsp; Ella, como una gran amante, lo sabe.&nbsp; Ella se fragmenta, esparce su aroma como si fuera su hijo, que le sobrevive y se queda con nosotros para iluminar la tierra.<\/p>\n<p><i>PUDOR<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Si alguna de mis palabras<\/i><\/p>\n<p><i>te deleita<\/i><\/p>\n<p><i>y t\u00fa me lo dices<\/i><\/p>\n<p><i>aunque sea s\u00f3lo con tus ojos<\/i><\/p>\n<p><i>Yo me abro<\/i><\/p>\n<p><i>en una sonrisa santa<\/i><\/p>\n<p><i>mas tiemblo<\/i><\/p>\n<p><i>como una madre peque\u00f1a, joven<\/i><\/p>\n<p><i>que empieza a sonrojarse <\/i><\/p>\n<p><i>si un pasante le dice<\/i><\/p>\n<p><i>que su hijo es bello.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i>REFLEJOS<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Palabras \u2013 vidrio<\/i><\/p>\n<p><i>que infielmente<\/i><\/p>\n<p><i>reflejas mi sue\u00f1o \u2013<\/i><\/p>\n<p><i>en vosotras pienso despu\u00e9s del ocaso<\/i><\/p>\n<p><i>en una oscura calle<\/i><\/p>\n<p><i>cuando sobre los cuencos cae una lluvia de vidrios<\/i><\/p>\n<p><i>fragmentados a lo largo<\/i><\/p>\n<p><i>esparcida en la tierra iluminada.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Breve instante, como una mirada, como la lluvia, como los sue\u00f1os tal vez, nacidos en el reflejo de un cielo que no es, ni ser\u00e1 suyo. Instante apasionado del que s\u00f3lo queda el llanto y una \u00e1spera nostalgia de enamorada.<\/p>\n<p><i>AMOR DE LONTANANZA<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Recuerdo en la casa de mi madre<\/i><\/p>\n<p><i>en medio de la llanura<\/i><\/p>\n<p><i>una ventana que se abr\u00eda<\/i><\/p>\n<p><i>a los prados; al fondo, la orilla boscosa<\/i><\/p>\n<p><i>escond\u00eda al r\u00edo Ticino, a\u00fan m\u00e1s al fondo<\/i><\/p>\n<p><i>Hab\u00eda una l\u00edneas sombr\u00eda de colinas.<\/i><\/p>\n<p><i>Yo hab\u00eda visto el mar<\/i><\/p>\n<p><i>tan solo una vez, mas le guardaba<\/i><\/p>\n<p><i>una \u00e1spera nostalgia de enamorada.<\/i><\/p>\n<p><i>Hacia la tarde fijaba el horizonte<\/i><\/p>\n<p><i>entornando un poco los ojos, acariciando<\/i><\/p>\n<p><i>contornos y colores en las pesta\u00f1as<\/i><\/p>\n<p><i>y la l\u00ednea de colinas se suavizaba<\/i><\/p>\n<p><i>tr\u00e9mula, azulada: a m\u00ed me parec\u00eda el mar<\/i><\/p>\n<p><i>y me gustaba m\u00e1s que el mar verdadero.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i>LA VIDA SO\u00d1ADA<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Quien habla conmigo<\/i><\/p>\n<p><i>no sabe que yo he vivido otra vida<\/i><\/p>\n<p><i>como aquel que te dice un cuento o una par\u00e1bola santa.<\/i><\/p>\n<p><i>Porque t\u00fa eras la pureza m\u00eda,<\/i><\/p>\n<p><i>t\u00fa cuyas l\u00e1grimas dulces corr\u00edan en la profundidad de los ojos<\/i><\/p>\n<p><i>si mirabas hacia arriba y as\u00ed te parec\u00eda m\u00e1s hermosa.<\/i><\/p>\n<p><i>Oh velo t\u00fa de mi juventud<\/i><\/p>\n<p><i>mi vestidura clara, verdad desvanecida<\/i><\/p>\n<p><i>Oh mundo luminoso de toda una vida que fue sue\u00f1o tal vez.<\/i><\/p>\n<p><i>Por haberte so\u00f1ado mi vida querida<\/i><\/p>\n<p><i>bendigo los d\u00edas que me quedan<\/i><\/p>\n<p><i>que sirven para llorarte.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su interrogada existencia, ella nos dice que nuestro destino es la imposible pureza, la soledad del desierto, la soledad infinita del desierto, nosotros tan fugaces como aquella <i>Retama o flor del desierto <\/i>que nos diera Leopardi.&nbsp; Pero esa mujer, como flor del desierto, sigue sin hacerse concesiones, sigue amando, pero sin concesiones.&nbsp; Tal vez y \u00fanicamente la de la oraci\u00f3n, la de la plegaria, pero a\u00fan as\u00ed, sin ritual: una plegaria despojada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>PLEGARIA A LA POESIA<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Oh t\u00fa bien me pesas<\/i><\/p>\n<p><i>el alma Poes\u00eda:<\/i><\/p>\n<p><i>T\u00fa sabes si fallo y me pierdo<\/i><\/p>\n<p><i>T\u00fa que entonces te me niegas<\/i><\/p>\n<p><i>y callas.<\/i><\/p>\n<p><i>Poes\u00eda, contigo me confieso,<\/i><\/p>\n<p><i>pues eres mi voz m\u00e1s profunda.<\/i><\/p>\n<p><i>Camine por un prado de oro que era mi coraz\u00f3n<\/i><\/p>\n<p><i>roto la grama, pisoteado la tierra<\/i><\/p>\n<p><i>esa tierra donde me diste el m\u00e1s suave de tus cantos<\/i><\/p>\n<p><i>donde al amanecer por primera vez<\/i><\/p>\n<p><i>vi volar una alondra en el sereno<\/i><\/p>\n<p><i>y con los ojos trat\u00e9 de subir.<\/i><\/p>\n<p><i>Poes\u00eda, poes\u00eda que eres mi remordimiento m\u00e1s profundo<\/i><\/p>\n<p><i>ay\u00fadame t\u00fa para que vuelvas ha encontrar<\/i><\/p>\n<p><i>mi alta comarca abandonada.<\/i><\/p>\n<p><i>Poes\u00eda que s\u00f3lo te entregas<\/i><\/p>\n<p><i>a quien con ojos de llantos te busca<\/i><\/p>\n<p><i>hazme digna de ti nuevamente.<\/i><\/p>\n<p><i>Poes\u00eda que me miras.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ah! volver.&nbsp; Volver aunque sea s\u00f3lo un instante, para dejar constancia de ese amor, so\u00f1ado amor que sale de las sombras para volver. Fugaz pero intensa evidencia de la existencia, transfigurada en un inmenso cielo de verano al amanecer, breve y profundo como el trino de una alondra que mide la dorada y abarcante eternidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>LA ALONDRA<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>De la sombra de los olmos<\/i><\/p>\n<p><i>sal\u00edamos al camino<\/i><\/p>\n<p><i>para volver<\/i><\/p>\n<p><i>Sonre\u00edamos al ma\u00f1ana<\/i><\/p>\n<p><i>como ni\u00f1os tranquilos<\/i><\/p>\n<p><i>Nuestras manos unidas<\/i><\/p>\n<p><i>compon\u00edan un fuerte caracol<\/i><\/p>\n<p><i>que custodiaba la paz<\/i><\/p>\n<p><i>y yo estaba tranquila<\/i><\/p>\n<p><i>como si t\u00fa fueras un santo<\/i><\/p>\n<p><i>que aplacas la in\u00fatil tempestad<\/i><\/p>\n<p><i>y caminas sobre el lago<\/i><\/p>\n<p><i>Yo era un inmenso cielo de verano<\/i><\/p>\n<p><i>al amanecer<\/i><\/p>\n<p><i>sobre infinitas siembras de trigo<\/i><\/p>\n<p><i>y mi coraz\u00f3n<\/i><\/p>\n<p><i>una alondra que trina<\/i><\/p>\n<p><i>midiendo la eternidad.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta mujer se ha ido, est\u00e1 muerta.&nbsp; Nuestro pecho, nuestras manos, nuestros ojos han recibido su despedida y su evidencia, sin poder ampararla, sin poderla mirar a los ojos, sin poder abrazarla.&nbsp; Solo una d\u00e9bil fragancia de silencio perdura entre la multitud de voces, ahora acrisolada en nuestro esencial coraz\u00f3n.&nbsp; No hay un solo crisantemo en el mundo para ella, no hay bendici\u00f3n que no sea la de sus amadas monta\u00f1as, la tristeza eterna de las campanas y una ardiente sed.&nbsp; Pero hemos de llorar por ti, hemos de buscar, de so\u00f1ar tu crisantemo.&nbsp; El est\u00e1 aqu\u00ed, donde sabemos nuestro llanto que t\u00fa vuelves m\u00e1s puro, porque <i>vives en otra parte.&nbsp; Tu tierna sangre se hizo en otra parte.&nbsp; Las palabras que dices no se avienen con la \u00e1spera tristeza de este cielo.&nbsp; No eres m\u00e1s que una nube dulc\u00edsima, blanca, enredada una noche entre ramas antiguas.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>NOVIEMBRE<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Despu\u00e9s \u2013 suceder\u00e1 que yo me vaya \u2013<\/i><\/p>\n<p><i>quedar\u00e1 algo<\/i><\/p>\n<p><i>de m\u00ed<\/i><\/p>\n<p><i>en el mundo<\/i><\/p>\n<p><i>Quedar\u00e1 una d\u00e9bil fragancia de silencio<\/i><\/p>\n<p><i>en medio de las voces<\/i><\/p>\n<p><i>una tenue aliento blanco<\/i><\/p>\n<p><i>en el coraz\u00f3n del azul<\/i><\/p>\n<p><i>y una tarde de noviembre<\/i><\/p>\n<p><i>una ni\u00f1a hermosa<\/i><\/p>\n<p><i>en la esquina de una calle<\/i><\/p>\n<p><i>vender\u00e1 tanto crisantemos<\/i><\/p>\n<p><i>y las estrellas os ser\u00e1s fr\u00edas verdes remotas<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Alguien llorar\u00e1<\/i><\/p>\n<p><i>quien sabe d\u00f3nde \u2013 quien sabe d\u00f3nde<\/i><\/p>\n<p><i>alguien buscar\u00e1 el crisantemo<\/i><\/p>\n<p><i>para m\u00ed<\/i><\/p>\n<p><i>en el mundo cuando deba marcharme sin retorno.<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i>DESPEDIDAS DE LAS MONTA\u00d1AS<\/i><\/p>\n<p><i><\/i><i>Esta es la prueba de que ustedes me bendicen<\/i><\/p>\n<p><i>monta\u00f1as.<\/i><\/p>\n<p><i>Si en la hora de la despedida<\/i><\/p>\n<p><i>la iglesia<\/i><\/p>\n<p><i>me recibe con su blancura de sol<\/i><\/p>\n<p><i>y con fuerza abraza mi tristeza<\/i><\/p>\n<p><i>el canto de las campanas al mediod\u00eda.<\/i><\/p>\n<p><i>En la peque\u00f1a plaza<\/i><\/p>\n<p><i>una mujer vende ciruelas rojas y amarillas<\/i><\/p>\n<p><i>para mi ardiente sed.<\/i><\/p>\n<p><i>En el escal\u00f3n de piedra<\/i><\/p>\n<p><i>de la fuente<\/i><\/p>\n<p><i>brilla la hoja de una piqueta.<\/i><\/p>\n<p><i>El agua helada<\/i><\/p>\n<p><i>congela la sonrisa en la boca de un ni\u00f1a<\/i><\/p>\n<p><i>e imprime la misma sonrisa en mi boca<\/i><\/p>\n<p><i>&nbsp;<\/i><\/p>\n<p><i>Esta es vuestra bendici\u00f3n<\/i><\/p>\n<p><i>monta\u00f1as.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>&nbsp;Edgar Vidaurre.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La colina es oscura en el cielo claro. All\u00ed se enmarca tu cabeza, que mueves apenas &nbsp;y acompa\u00f1a ese cielo. Eres como una nube vislumbrada entre ramas. En los ojos te r\u00ede la extra\u00f1eza de un cielo que no es tuyo. &nbsp; La colina de tierra y de hojas encierra con su masa negra tu&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_is_tweetstorm":false,"jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","enabled":false}}},"categories":[6],"tags":[],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9ptYK-79","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/443"}],"collection":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=443"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1448,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/443\/revisions\/1448"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}