{"id":908,"date":"2014-07-21T13:04:51","date_gmt":"2014-07-21T13:04:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=908"},"modified":"2025-04-30T15:25:40","modified_gmt":"2025-04-30T15:25:40","slug":"cronica-sobre-la-evidencias-textuales-de-elisabetta-balasso-la-novia-manca","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=908","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica sobre las evidencias textuales de Elisabetta Balasso &#8220;La Novia Manca&#8221;&#8230;hilar la sombra de la flor"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/la-sombra-de-la-flor1.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-910\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/la-sombra-de-la-flor1.jpg\" alt=\"la sombra de la flor\" width=\"653\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/la-sombra-de-la-flor1.jpg 653w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/la-sombra-de-la-flor1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 653px) 100vw, 653px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&#8211;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Hilar la sombra de la flor<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La flor se abre a la luz, pero su deseo y el impulso de abrirse se gesta en la sombra, desde la ra\u00edz. A nuestra mirada, solo la luz es capaz de reflejar su sombra, pero este es apenas un aspecto (el visible) de su sombra. En la psique todo tiene su anverso y su reverso. La mejor met\u00e1fora visible de esta din\u00e1mica del alma es la sombra que se proyecta cuando la luz atraviesa un cuerpo s\u00f3lido. Y digo met\u00e1fora visible del alma, pues a\u00fan este fen\u00f3meno biol\u00f3gico-lum\u00ednico tiene una conexi\u00f3n irreversible con los procesos an\u00edmicos. En el ritual que nos representa La Novia Manca, aparecen dos mujeres: una vestida de azul con las entra\u00f1as rojas y la otra vestida de rojo con las entra\u00f1as azules. Un ojo racional y gigante arroja la luz sobre la fr\u00e1gil flor a trav\u00e9s de una ventana. &nbsp;Ambas mujeres llevan a cabo el ritual: una coloca las flores y la otra sentada en la m\u00e1quina de hilar, va hilando sobre la silueta de su sombra. Una vez tramado el tapiz (en este caso tornasolado) la sombra y la flor se integran a trav\u00e9s del soplo fecundante del esp\u00edritu. Entonces nos preguntamos, de donde sali\u00f3 ese hilo capaz de unificar a la flor con su sombra? en realidad quien es la hilandera, cual de estas dos mujeres hila la sombra con la flor? Y he aqu\u00ed el misterio de la creaci\u00f3n, pues este hilo m\u00e1gico no puede venir de otro lugar, que de la misma sombra. En este caso el hilo se debe sacar del atributo invisible de la sombra, no del visible. Se debe literalmente hilar la sombra, para poder luego con ese hilo trazar su silueta. Hilar la sombra de la (flor Sacar el hilo conector), es entender su transformaci\u00f3n, la din\u00e1mica de los umbrales, no como un momento en s\u00ed mismo, sino como un todo. Es conectar el sentido de la ra\u00edz con el perfume, descubriendo que es aquello que lo enlaza, que lo conecta, desde lo oculto, pasando por el tallo hasta llegar a la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hilar siempre es transformar, llevar o encontrar en lo complejo, aquello simple que le da conexi\u00f3n y continuidad a su pertenencia y a su correspondencia con el todo. La mujer cuando hila, (porque es ella quien hila, la due\u00f1a del huso, de la m\u00e1quina de hilar y del hilo) lo que hace es transformar la materia y la fibra vegetal o animal en hilo, en algo homog\u00e9neo que conecta y recrea otra vez las formas a trav\u00e9s del tejido o del acto de coser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta transformaci\u00f3n de la fibra vegetal o biol\u00f3gica en el hilo vinculante, (y en algunos casos de la vida misma y de la muerte) es ejecutada por el gusano de seda o la ara\u00f1a. Coser y tejer, como actos que devienen en &#8220;consecuci\u00f3n del hilo\u201d, es ya otro plano sagrado de esta din\u00e1mica. El acto de coser adem\u00e1s se puede referir a lo descompuesto a lo rasgado o lo roto, mientras que el tejido es siempre m\u00e1s inherente al proceso creador en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez, El Maestro Cirlot nos habla del hilo como el s\u00edmbolo m\u00e1s antiguo y vital, como la evidencia de la conexi\u00f3n m\u00e1s esencial y primaria de cualquier plano (biol\u00f3gico, espiritual, material o potencial, visible o invisible). Yo le agregar\u00eda a esta visi\u00f3n simb\u00f3lica del hilo, el hecho de que este proceso de conexi\u00f3n que simboliza, se produce en correspondida permanente entre todos los planos esenciales y existenciales. La sombra de la flor pues, no es solo lo que arroja la luz transversalmente sobre un plano (fen\u00f3meno que solo se produce por la gracia de estos como dir\u00eda Borges) tenues instrumentos que llamamos ojos en conjunci\u00f3n con el milagro y el misterio de la luz. La sombra de la flor, es esencialmente lo que est\u00e1 oculto a la mirada del ojo. Dentro del simbolismo que Cirlot le atribuye al hecho de hilar, el m\u00e1s importante es aquel que expresa la necesidad de mantener la vida a trav\u00e9s de su eterna re-creaci\u00f3n. Tejer y destejer es el secreto. Por eso s\u00f3lo las magas, las hadas, las parcas son hilanderas. Bajo esta revelaci\u00f3n y sin duda alguna, ha sido Ariadna la maga m\u00e1s importante, la detentadora del hilo que une al centro de la sombra con la luz. Si nos vamos m\u00e1s atr\u00e1s, al momento m\u00e1gico de hilar, de producir el hilo conector, llegaremos a la sombra, a lo oculto, al misterio, a aquello que no vemos con los ojos del cuerpo. Por ello es necesario hilar desde la sombra\u2026 y, en el caso como despliegue de lo visible, desde la sombra de la flor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entender esto, tenemos dos visiones que le dan connotaciones diferentes al hilo. Hablamos aqu\u00ed de la urdimbre y de la trama. La urdimbre, une, vincula y conecta los mundos y los estados esenciales con los existenciales. En cambio la trama expresa en su conjunto una visi\u00f3n total de esas vinculaciones. Hilar la sombra de la flor, es en este caso en encontrar el hilo de la urdimbre, encontrar el-hilo-primordial capaz de unir a la ra\u00edz con los aromas hasta llegar a lo m\u00e1s tenue: ese viento suave y sereno, El C\u00e9firo, el aliento primordial y puro. Por el contrario, La trama ser\u00eda ese estado en que la hilandera o tejedora, teje y desteje para ser fiel a la din\u00e1mica de alternancia perpetua entre la vida y la muerte, el d\u00eda y la noche, el inspirar y el espirar de la respiraci\u00f3n, como lo hac\u00edan las magas japonesas Amaterasu quien tej\u00eda de d\u00eda y Wo-no-Mikoto que destej\u00eda en la noche, o la advocaci\u00f3n griega en Pen\u00e9lope.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed entonces nos preguntamos, \u00bfC\u00f3mo hilar la sombra de la flor, c\u00f3mo ser\u00e1 ese hilo, qui\u00e9n es ella, la hilandera de esa sombra? Ser\u00e1 en esta caso urdimbre o trama? La respuesta m\u00e1s cierta y cre\u00edble es el misterio. Solo se puede creer en el misterio, pues lo que nos muestra la luz es evidente. Una mujer doble, el anverso y el reverso, la luz y la sombra, la urdimbre y la trama, dependiendo de ese hilo misterioso. Aqu\u00ed pues estamos a la b\u00fasqueda del hilo m\u00e1s esencial de todos: aquel capaz de unir la sombra con la luz. En ese proceso de transformaci\u00f3n, el s\u00edmbolo de esa mujer doble, de ese anverso y reverso especular de lo femenino. En todo caso es la capacidad de ver que la mujer oscura y la mujer de luz son una sola, que esa integraci\u00f3n no se produce, sino que existe, que pre-existe a nuestra visi\u00f3n. Es ver y entender que ya estaban integradas desde el origen. Este proceso alqu\u00edmico, cuyo hilo conductor solo encontraremos en la sombra de la flor, culminara en el viento leve, en el c\u00e9firo apenas perceptible, donde la flor arrojar\u00e1 su aroma, dej\u00e1ndonos como evidencia un tapiz tornasolado que desplegar\u00e1 para los ojos y para el alma ese deslizar de colores, esa textura que se parece tanto a la aurora boreal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como todo acto creador, el proceso que lo compone no es est\u00e1tico sino din\u00e1mico, dir\u00eda incluso hipost\u00e1tico: la trinidad de la creaci\u00f3n expresada en la sucesi\u00f3n de la potencia, la energ\u00eda y la forma. El paradigma cristiano lo enuncia con el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad: Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, siendo que el &#8220;Trinurti Hind\u00fa&#8221; lo replica tanto en los aspectos femeninos como en los masculinos de lo creante. Pero cualquiera que sea este triple paso de la creaci\u00f3n, es el esp\u00edritu que lo anima, quien finalmente lo dinamiza para que la potencia devenga en forma y viceversa. En este ritual de hilar la sombra de la flor, nos asombra la coherencia que tiene el atributo fecundante del viento como advocaci\u00f3n del esp\u00edritu. &#8220;Algo paso&#8221;, algo va a cambiar desde ese momento, la transformaci\u00f3n de lo femenino que traspasa el umbral de esa ventana iluminada que arroja su sombra. La met\u00e1fora de la flor y de su sombra, recrea lo dual, el desdoblamiento. El acto de hilar la sombra de la flor, expresa por el contrario la integraci\u00f3n, el logro de la individuaci\u00f3n de la psique femenina &#8220;en-si misma&#8221;. La visi\u00f3n entonces nos lleva a la revelaci\u00f3n de que no hay dos instancias de lo femenino actuantes en este proceso, o las Megelas (lo inverso en la ra\u00edz de la palabra Gemelas) como son &nbsp;nominadas en el drama-ritual. En realidad hay tres instancias: la mujer doble que se integra en una sola (la flor y su sombra) y una tercera que permanece inalterable para que este paso de integraci\u00f3n se logre. Esta tercera mujer, nunca se integra, pues ella es la act\u00faa en la integraci\u00f3n desde lo invisible del proceso&#8230;desde la sombra. Y he aqu\u00ed lo m\u00e1s conmovedor de este drama-trama: aquella parte de la psique de la mujer (la tercera, la que nunca se desdobla), de la hilandera que se quedar\u00e1 eternamente asida a su m\u00e1quina de hilar, para permitir y darle paso a esa otra mujer que cumplir\u00e1 los rituales del recorrido total de integraci\u00f3n, cuya manifestaci\u00f3n ser\u00e1 dada a trav\u00e9s del matrimonio consciente y su fecundaci\u00f3n. En este estado de la revelaci\u00f3n, creemos que en este drama con la intervenci\u00f3n de la hip\u00f3stasis trinitaria de las instancias de los femenino, existe como una resonancia del Ai\u00f3n del Maestro Jung un cuarto elemento que se agrega para lograr el s\u00ed- misma, y as\u00ed estar preparada y consciente para su encuentro con lo masculino fecundador, con lo que suceder\u00e1 despu\u00e9s de la &#8220;boda&#8221;. La sensaci\u00f3n que nos deja como espectadores de esta representaci\u00f3n, es muy fuerte y en especial me conmueve de manera muy personal, el haber podido entender desde la sombra, a esa eterna novia, a la que permanece en estado de inminencia infinita, mujer fiel a ese estado nupcial o virginal de sacrificio esencial que har\u00e1 posible el estado de transformaci\u00f3n a otros planos en la din\u00e1mica de lo femenino en su integraci\u00f3n con sigo misma y con lo masculino, pues ella y solo ella, ser\u00e1 capaz de conseguir el hilo, de hilar la sombra de la flor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Hilar la sombra de la flor La flor se abre a la luz, pero su deseo y el impulso de abrirse se gesta en la sombra, desde la ra\u00edz. A nuestra mirada, solo la luz es capaz de reflejar su sombra, pero este es apenas un aspecto (el visible) de su sombra. En la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":5,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P9ptYK-eE","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/908"}],"collection":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=908"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/908\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4532,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/908\/revisions\/4532"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}