{"id":854,"date":"2014-06-07T05:30:04","date_gmt":"2014-06-07T05:30:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=854"},"modified":"2018-02-24T00:36:31","modified_gmt":"2018-02-24T00:36:31","slug":"el-susurro-esencial-de-bettina-brentano","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=854","title":{"rendered":"El susurro esencial y secreto de Bettina Brentano"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/bettina-copia.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-855\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/bettina-copia.jpg\" alt=\"bettina - copia\" width=\"500\" height=\"468\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/bettina-copia.jpg 500w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/bettina-copia-300x280.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Amado m\u00edo: al nacer este a\u00f1o, es tan grato escribirte\u2026como si unos labios hablasen a otros labios y pretendieran sostener entre ellos un susurro esencial y secreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Bettina Brentano \u2013 Carta a G\u00f6ethe<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hu\u00e9rfana y reducida a los espacios de un orfanato de mediana reputaci\u00f3n, esta ni\u00f1a de apenas 12 a\u00f1os carga en el alma todo el romanticismo en potencia. Romanticismo que a pesar de terminar siendo&nbsp;un fen\u00f3meno universal, muchos historiadores establecen como surgido en Alemania o \u201cel romanticismo alem\u00e1n\u201d. Pero ha sido precisamente a trav\u00e9s de esta ni\u00f1a, como pude desentra\u00f1ar su verdadero origen. No es precisamente Alemania la vertiente de esta<em> &#8220;tormenta e \u00edmpetu&#8221;<\/em>, si no la gran pen\u00ednsula espiritual que llamamos La India. El origen literario del <em>&#8220;strum und drang&#8221;<\/em>, no es otro que el drama po\u00e9tico de la princesa Sak\u00fantala, flor esencial y exquisita nacida en el sue\u00f1o del poeta hind\u00fa Kalidasa. Antes de escribir <em>\u201clas penas del joven Werther\u201d<\/em>, G\u00f6ethe, recibi\u00f3 en sus manos a trav\u00e9s del c\u00edrculo cerrado de j\u00f3venes poetas como Heine y Schiller, la traducci\u00f3n que hiciera Sir William Jones, de este drama de amor, muerte y resurrecci\u00f3n. El joven poeta qued\u00f3 tan marcado con la saga del proceso del alma femenina, que su maduraci\u00f3n con el tiempo arroj\u00f3 para el mundo ese maravilloso pr\u00f3logo del Fausto dedicado a eterno femenino simbolizado en Sak\u00fantala, para terminar conociendo al final de su vida, en cuerpo presente a lo que ser\u00eda su devenir en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque el romanticismo es precisamente eso, la vida como una tormenta, como el \u00edmpetu de los sentimientos humanos en donde todo converge: el coraz\u00f3n del hombre individual, del <em>Ego<\/em> rom\u00e1ntico donde todo fluye y confluye. Vuelve entonces el amor, el dolor y la sensibilidad como una flor renacida a signar el destino y el sentido de la vida&#8230;y de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y he aqu\u00ed que del propio centro encarnado de ese fr\u00e1gil coraz\u00f3n, de esa efusi\u00f3n tormentosa e intensa, surge como la manifestaci\u00f3n m\u00e1s exacta del eterno femenino, fiel heredera de ese modo del sentir so\u00f1ado e imaginado&nbsp;de la princesa Sak\u00fantala, una muchacha llamada Bettina Brentano. Ella ser\u00e1 sin duda alguna, la encarnaci\u00f3n del Romanticismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bella y fr\u00e1gil Maximiliane, su madre, hab\u00eda sido el gran amor de G\u00f6ethe y la inspiradora de <em>\u201clas penas del joven Werther\u201d&nbsp;<\/em>quien la retrat\u00f3 como Carlota, <em>esa muchacha vestida de blanco con el pelo negro, los ojos grises y un arreglo de jazm\u00edn en el talle<\/em>. La separaci\u00f3n y ese signo tr\u00e1gico de los rom\u00e1nticos, la llev\u00f3 a la b\u00fasqueda febril de la muerte por des-amor. Bettina, perdida en la orfandad, se escapa a la casa de su abuela Sophia, antigua amante del poeta Wieland y famosa por sus novelas descarnadas y llenas de humor. El d\u00eda de su llegada, ella la acoge y la pone delante del espejo. Bettina no se pudo reconocer en \u00e9l. Qui\u00e9n eres t\u00fa Bettina?, preguntar\u00eda, antes de morir por ella la delicada poeta <em>G\u00fcnderrode: <\/em>ella era el viento, el agua, la maga, la due\u00f1a del conjuro, el esp\u00edritu encarnado. En la oscuridad de los rincones en la casa de Soph\u00eda, encontrar\u00e1 el viejo ba\u00fal de Maximiliane. Se sumerge y se pierde entonces en los diarios y las cartas que G\u00f6ethe le escribiera a su madre. Se aprendi\u00f3 de memoria cada frase, cada verso. Hizo suyo cada suspiro, cada cadencia para reconstruir por completo la historia de amor y desdoblarse en ella. Tom\u00f3 el vestido blanco de su madre con ese arreglo de jazm\u00edn en el costado izquierdo del talle, el mismo pelo, la misma mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas de su adolescencia, Beethoven era el amante y maestro de su prima Antoine. En esa casa tan llena del mundo femenino, \u00e9l tocaba de manera arrebatada esas tormentas an\u00edmicas reci\u00e9n nacidas en el piano, como si nadie ni nada pudiera amansarlas. Un d\u00eda de espaldas a \u00e9l, Bettina se acerc\u00f3 para sus\u00farrale algo en el o\u00eddo. Nadie sabe con certeza el contenido del susurro. Pero ese d\u00eda \u00e9l le regal\u00f3 la partitura original <em>del <\/em>Adagio Cantabile de la sonata No 8 Op. 13 Pat\u00e9tica con esta nota de pu\u00f1o y letra en el margen: <em>He cruzado las tormentas para llegar hasta aqu\u00ed\u2026ese es el precio. En este espacio lleno de unci\u00f3n me encuentro conteniendo a mi propio coraz\u00f3n, pues en ese oponerse, en esa lucha por lo que agobia a trav\u00e9s del desamparo, hemos llegado indemnes. No nos hemos consumido. Pero es aqu\u00ed sin embargo en esta llama suave y tenue donde hemos de consumirnos a voluntad\u2026con una voluntad con solo puede mover el amor y mientras nos consumimos hemos de cantar\u2026de orar. La m\u00fasica, s\u00f3lo la m\u00fasica y me fe obstinada. Eso es lo que tengo. Te ofrezco pues esa fe ahora mansificada en este canto, lejos de la raz\u00f3n, pues lo propio de ella es comenzar donde la raz\u00f3n termina. He aqu\u00ed pues mi coraz\u00f3n\u2026un secreto pero intenso movimiento se hace sentir para despu\u00e9s difuminarse sin traicionar su origen.<\/em> A partir de ah\u00ed Bettina fue vertiente de los apasionados besos en la boca de Beethoven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1807, ya con 21 a\u00f1os y con la certeza de su verdad, esta mujer decide viajar al encuentro con su destino: G\u00f6ethe. El ritual del viaje y del encuentro qued\u00f3 conmovedoramente registrado en su diario. El mismo traje blanco de su madre con el arreglo de jazm\u00edn en el talle, el mismo pelo, la misma mirada. En los labios cada uno de los versos, de los suspiros y las cadencias amorosas para ser reconstruidas en el aire nuevamente. Cuando \u00e9l le abre la puerta le pregunta que es lo que le interesa y ella le respondi\u00f3 \u2013 <em>Nada me interesa, s\u00f3lo Usted<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es aqu\u00ed, justo aqu\u00ed, cuando G\u00f6ethe casi de 60 a\u00f1os repara en lo que est\u00e1 sucediendo, para entrar en un estado alterado de consciencia: <em>el shock<\/em> de ese retorno fantasmal del amor perdido, la reencarnaci\u00f3n de Maximiliane, de Carlota, de Sak\u00fantala, del eterno femenino ah\u00ed parada en la puerta, inquiriosa y extraordinariamente bella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay cartas de amor y sobre el amor, m\u00e1s contundentes que las cartas de Bettina a G\u00f6ethe. El pensamiento amoroso en s\u00ed mismo, la abstracci\u00f3n del cuerpo del amor como algo tangible, vivo y determinante que rige el alma de esta mujer maravillosa, se recoge en estas cartas \u00fanicas e irrepetibles. Hija y hermana de poetas; casada dos veces con poetas, y sin duda alguna la amante m\u00e1s determinante en t\u00e9rminos espirituales y maduros del gran G\u00f6ethe, Bettina Brentano supera en la expresi\u00f3n acabada, clara y verdadera del amor a todos ellos. A decir del propio poeta, la boca de Bettina era como una abertura sagrada, antigua y nueva al mismo tiempo, y sobre todo los labios\u2026esos labios a veces tan lejanos, pero que al acercarse,<em> pretendieran sostener un susurro esencial y secreto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 por qu\u00e9, pero algo en el coraz\u00f3n me asegura que en uno de esos susurros esenciales que Bettina verti\u00f3 en el alma del viejo poeta, estaba contenido el canto de Sak\u00fantala. Ese poema sentido que el hombre <em>\u201cen medio de la m\u00e1s honda experiencia de su vida\u201d<\/em> (como el mismo escribi\u00f3 en sus diarios de la \u00e9poca) pusiera como pr\u00f3logo del Fausto, la obra m\u00e1s gloriosa del romanticismo literario: <em>Deseas apasionadamente las flores primaverales y los frutos del oto\u00f1o? \u00bfDeseas lo que posee y arrebata? \u00bfQuieres lo que alimenta y satisface? \u00bfQuieres en un solo nombre el cielo y la tierra? \u00a1Yo la nombro: Sakuntala\u2026 y con esto te lo he dicho todo\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amado m\u00edo: al nacer este a\u00f1o, es tan grato escribirte\u2026como si unos labios hablasen a otros labios y pretendieran sostener entre ellos un susurro esencial y secreto. 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