{"id":85,"date":"2011-05-09T18:53:10","date_gmt":"2011-05-09T18:53:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=85"},"modified":"2018-02-24T00:28:25","modified_gmt":"2018-02-24T00:28:25","slug":"cronicas-de-praga-isla-de-kampa","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=85","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Praga&#8230;Isla de Kampa"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?attachment_id=89\" rel=\"attachment wp-att-89\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-89\" title=\"isla de kampa [1600x1200]\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/isla-de-kampa-1600x1200.jpg\" alt=\"\" width=\"499\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/isla-de-kampa-1600x1200.jpg 499w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/isla-de-kampa-1600x1200-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 499px) 100vw, 499px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En noviembre del a\u00f1o pasado, realic\u00e9 por fin mi peregrinaje solitario a la Isla de Kampa&#8230; esa maravillosa isla que forma parte de Praga. Es imposible ir a Praga y no conocerla y subyugarse con ella\u2026 La experiencia v\u00edvida que te deja su esp\u00edritu, es a\u00fan m\u00e1s intensa que la vivencia so\u00f1ada o imaginada. He amado a esa isla desde siempre, cuando le\u00ed a los poetas&nbsp;<em>Jaroslav Seifert<\/em> y&nbsp;<em>Vladimir Holan<\/em>, en la traducci\u00f3n de la poetisa espa\u00f1ola&nbsp;<em>Clara Jan\u00e9s<\/em>. La isla est\u00e1 muy cerca del P<em>uente Carlos<\/em>, al final del camino hacia el gran castillo donde te sorprenden unas escalinatas por donde se desciende hasta su coraz\u00f3n verde y h\u00famedo. Me qued\u00e9 esa noche en una posada que est\u00e1 en la propia isla: un castillete empedrado de la \u00e9poca medieval que se levanta sobre uno de los jardines m\u00e1s hermosos de la isla. La ciudad tiene un fulgor muy especial. Sobre todo la Praga vieja, donde est\u00e1n las casas natales de&nbsp;<em>Rilke <\/em>y de&nbsp;<em>Kafka<\/em>. Esos espacios Barrocos en donde al caminar se encuentran las iglesias del 1200 como la de&nbsp;<em>San Vito<\/em> o el templo de&nbsp;<em>Tyn<\/em> donde est\u00e1n las tumbas de los astr\u00f3nomos y alquimistas checos y algunas casas m\u00e1gicas como la del&nbsp;<em>unicornio blanco<\/em>, la de la&nbsp;<em>campana de piedra<\/em> y la&nbsp;<em>casa de los cuatro elementos<\/em>\u2026 pero lo m\u00e1s secreto y maravilloso de Praga sin lugar a dudas es esa isla, la casa del poeta Holan y la V<em>illa Bertranka<\/em>\u2026el \u00fanico lugar donde&nbsp;<em>Mozart<\/em> fue feliz&#8230; En una evocaci\u00f3n el poeta Seifert escribi\u00f3 este poema a Valdimir Holan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>ISLA DE KAMPA<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando alguien llame a la puerta y digas: pase,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Ser\u00e1 el cartero<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Y te traer\u00e1 una carta<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Con mi deseo de sentarme<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Una vez m\u00e1s en tu mesa<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Abrir\u00e1s la ventana casi a ras del agua<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>-amamos ese r\u00edo \u00bfverdad?-<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>y el viejo puente, en silencio, nos pasar\u00e1 por encima.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Sobre le liso mantel de blancos flecos<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Habr\u00e1 una l\u00e1mpara.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>S\u00f3lo la torre de ciudad antigua se fijar\u00e1<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>En qui\u00e9n ha entrado a tu casa.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Hacia el azul y los vendavales, a toda prisa, volaron<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Las trigas de Schnircha.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Eran domingos, eran hermosos d\u00edas<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Y por los hielos que flu\u00edan<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Se precipitaba la primavera sobre la ciudad.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Y para mis adentros r\u00e1pido inventaba<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Las palabras de ternura<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Por las que asciende el amor.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sobre la orilla donde al parapeto acaba<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Hay un molino y sobre \u00e9l una torre.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Y tambi\u00e9n ella sonre\u00eda<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Como las mujeres que s\u00f3lo sonre\u00edan cuando me daba la vuelta<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cierra es ventana, del r\u00edo sube humedad,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Y enciende la l\u00e1mpara.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>As\u00ed se iluminaba<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>La mesa tambi\u00e9n brillaba, pero en los rincones hab\u00eda oscuridad.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Aquella l\u00e1mpara era como un faro en nuestras j\u00f3venes vidas.<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Ahora te digo buenas noches, y por favor<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Ilum\u00edname otra vez,<\/em><em><br \/>\n<\/em><em>Al final del pasillo quiz\u00e1 me esperen las tinieblas\u2026<\/em><em><br \/>\n<\/em><br \/>\nAlgo se ha apoderado de mi desde el viaje a Praga\u2026 ese cruzar el P<em>uente Carlos<\/em> no s\u00f3lo me llev\u00f3 hacia la otra rivera del Danubio\u2026me ha llevado hacia el otro lado de mi mismo\u2026 pero sobre todo han sido las corrientes sonoras del agua lo que ha penetrado hasta el lugar m\u00e1s escondido. Algo de esa transparencia intensa y al mismo tiempo oscura que tiene el r\u00edo&nbsp;<em>Vltava<\/em> se parece a lo vivido. Lo primero que uno ve a la orilla del r\u00edo, es a las lavanderas purificando la vida (tambi\u00e9n la llaman&nbsp;<em>la isla de las lavanderas<\/em>). Al mirarlas, sent\u00ed como se extend\u00eda mi alma ante sus manos para que la estrujaran con el agua del r\u00edo para ser blanqueada. Tambi\u00e9n me enter\u00e9 que entre los \u00e1rboles de su peque\u00f1o bosque vivi\u00f3 su soledad la princesa&nbsp;<em>Libuse<\/em> (fundadora de Praga), para luego morir entre el verde de sus jardines. Pero es precisamente en uno de esos jardines, &#8211; el que est\u00e1 en la peque\u00f1a casa en donde vivi\u00f3 sin salir hasta su muerte el poeta Holan- que se produjo la transfiguraci\u00f3n. Al igual que con el poeta, en medio de mi absoluta soledad, mis compa\u00f1eras fueron&nbsp;<em>la noche y la l\u00e1mpara<\/em>\u2026 mezclado con el ruido de las estrellas y canto de los molinos de agua pude distinguir la&nbsp;<em>voz de Ofelia<\/em>. Ojala alg\u00fan d\u00eda su eco callado y secreto se convierta en poemas\u2026<\/p>\n<p>Trascribo aqu\u00ed algunos de los poemas del amado Holan:<\/p>\n<p><strong><em>Al alba<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>S\u00ed, es el alba&#8230; Ropa sucia sobre el cuerpo lavado de una hermosa&#8230;Tocar, ah, s\u00f3lo tocar,\u00a1mas de la nada ni tan siquiera el sue\u00f1o! Tambi\u00e9n t\u00fa, all\u00e1 abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto, pues quien se ha sumido en la poes\u00eda, ya nunca se saldr\u00e1.<\/em><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Aunque<\/em><\/strong><em>&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aunque siempre te escapas, amor m\u00edo, eres mi presente perpetuo, \u00a1oh, s\u00ed! Igual que el salto del agua: aunque le abandona sin cesar siempre la misma agua, \u00e9l permanece siempre en el mismo sitio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Cuando llueve en domingo y t\u00fa est\u00e1s solo<\/em><\/strong><em>&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuando llueve en domingo y t\u00fa est\u00e1s solo, completamente solo, abierto a todo, pero no llega ni el ladr\u00f3n y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo; cuando llueve en domingo mientras t\u00fa est\u00e1s abajo y no comprendes c\u00f3mo vivir sin cuerpo y c\u00f3mo no vivir puesto que tienes cuerpo; cuando llueve en domingo y, solo, no eres m\u00e1s que t\u00fa,\u00a1no esperes ni hablar contigo mismo! Entonces el \u00e1ngel es el \u00fanico que sabe lo que hay encima de \u00e9l, entonces el diablo es el \u00fanico que sabe lo que hay debajo de \u00e9l. El libro sostenido, el poema al caer&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>De noche&#8230;<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Durante la ausencia de la mujer amada las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus piernas, se deslizan en los zapatos de hielo y empiezan a bailar desde tu cama hasta la inmensa sala del insomnio&#8230;Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan sin piedad, abiertamente, y eso dura y se sienten bien, bailan sin duda el uno con el otro. Tu amor sin fe s\u00f3lo les ayuda de los celos al adulterio. Los oyes toda la noche, y m\u00e1s y m\u00e1s te hielan, y no empiezan a fundirse hasta el momento de volver hacia ti&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211;<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En noviembre del a\u00f1o pasado, realic\u00e9 por fin mi peregrinaje solitario a la Isla de Kampa&#8230; esa maravillosa isla que forma parte de Praga. Es imposible ir a Praga y no conocerla y subyugarse con ella\u2026 La experiencia v\u00edvida que te deja su esp\u00edritu, es a\u00fan m\u00e1s intensa que la vivencia so\u00f1ada o imaginada. 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