{"id":626,"date":"2013-11-05T06:20:58","date_gmt":"2013-11-05T06:20:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=626"},"modified":"2018-02-24T00:20:43","modified_gmt":"2018-02-24T00:20:43","slug":"626-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=626","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica del camino de las aguas o el misterio de la encarnaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/mensaje-en-una-botella.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-648\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/mensaje-en-una-botella.jpg\" alt=\"mensaje-en-una-botella\" width=\"658\" height=\"453\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/mensaje-en-una-botella.jpg 658w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/mensaje-en-una-botella-300x206.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Creo en esa mujer, que vino con el mundo de Dios en sus brazos<\/em><\/strong>&#8230;(Panay\u00eda)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>La poes\u00eda es una eterna fugitiva<\/i>\u2026un d\u00eda con este verso por delante, la Diosa Blanca me dijo al o\u00eddo: <i>El fugitivo eres t\u00fa, eterno solitario, el fugitivo eres t\u00fa<\/i>. Durante ese recorrido que constituy\u00f3 la b\u00fasqueda del alma perdida y olvidada, no hice otra cosa que huir, huir del mundo, encerrado en una burbuja fr\u00e1gil y vol\u00e1til. Versos de aire y de luz, sin nada de tierra en el cuerpo del poema\u2026si acaso las rosas nocturnas que el viento repasaba t\u00e9nuemente en el sue\u00f1o, a\u00fan m\u00e1s intangible, m\u00e1s transparente. Un hombre, o m\u00e1s bien un ni\u00f1o perdido en la sombra, anhelando la luz, girando incansable alrededor del centro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda era entonces para m\u00ed, un camino de fuga, un camino que me desvinculaba del aqu\u00ed, del ahora. Por esas sincron\u00edas inevitables acabo de encontrar una p\u00e1gina de diario que resume esa b\u00fasqueda imposible, esa espera: &#8230; <i>El gesto femenino de la espera. Y es que la mujer tiene algo que nunca podr\u00e1 tener un hombre y es la virtud de la gestaci\u00f3n y de la espera. En todo lo que se gesta, hay espera&#8230; pero espera cierta, de lo inminente, de lo seguro por llegar, as\u00ed venga envuelto en el m\u00e1s inquisitivo de los anhelos&#8230; aunque ella no sepa lo que espera. En la fugitiva y en Lamento de Ariadna, (casualmente el primero y el \u00faltimo poemario) no he hecho otra cosa que tratar de desentra\u00f1ar ese gesto femenino de la espera&#8230; todav\u00eda sin mucho \u00e9xito para el lado apasionado del coraz\u00f3n. Sin embargo, por lo pronto y trat\u00e1ndose de mi \u00e1nima (como requisito previo), estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no dejarla esperando&#8230;<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida no alcanzaba, no era suficiente para recuperar ese naufragio. Y a pesar de lo escrito, he pasado buena parte de mi vida esperando, buscando recuperar esa \u00e1nima perdida sin \u00e9xito a pesar de los esfuerzos. Y no pod\u00eda ser de otra manera cuando los esfuerzos son de huida irreversible, de rebeld\u00eda, el a-islar-se con ese gesto que cierra las puertas y ventanas de una casa abandonada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u201cVoces de afuera la vejan y la insultan, mas he aqu\u00ed la casa p\u00e1lida con una rosa azul en su centro: Era en el sue\u00f1o o en el deseo, y los cuerpos anunciaban su d\u00e1diva como una promesa. Para poderla alcanzar deb\u00eda caminar las aguas cuando el amor era el alba. All\u00ed volveremos alg\u00fan d\u00eda para llorar adentro\u201d. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan a pesar de su cualidad a\u00e9rea, de tener esa consistencia de los sue\u00f1os, este poema fue premonitorio, pues a pesar de todo, la poes\u00eda en s\u00ed misma, siempre es verdad, una implacable verdad. Han sido las aguas, ese caminar las aguas en el alba las que han marcado los caminos del retorno a tierra firme, de un n\u00e1ufrago que desde las orillas de su isla, lanza encerrado en su botella transparente, un grito de auxilio, una exclamaci\u00f3n apagada que nadie podr\u00e1 escuchar jam\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s he aqu\u00ed el milagro inesperado, ese milagro de las aguas que han llevado a unas manos de mujer, este decir, este canto nost\u00e1lgico encerrado con un sello imposible de romper. Mi alma embotellada para siempre, de una manera natural e inesperada, como un reflejo antiguo, canta para ella una visi\u00f3n una experiencia vivida en soledad. Sin darme cuenta, ella escucha, ella me escucha desde la soledad, como hablan los n\u00e1ufragos, desde la locura sosegada de mi asombro, un viaje que me condujo por el r\u00edo-reflejo, al amanecer que abri\u00f3 de repente &nbsp;como una tormenta de luz, las puertas y ventanas por la que entraron a mi vida, todas las aguas\u2026 esos Deltas rumorosos que mezclan en el aire la arena con infinitas gotas de agua formando el esplendor\u2026 &nbsp;cr\u00f3nica dorada que resum\u00eda lo vivido por m\u00e1s de treinta y siete a\u00f1os de una inmensa soledad, pues la puertas secretas que conducen a mi alma, a\u00fan segu\u00edan cerradas a fuego y a hierro. Todav\u00eda no s\u00e9 c\u00f3mo pudo repetirse la vivencia, y no me importa saberlo. C\u00f3mo iba a saber&nbsp; que esta mujer-mar, estaba convocado de manera incontenible, todos los r\u00edos. Abriendo de nuevo las puertas y ventanas de mi vida para que entrara por ellas el eterno y abarcante milagro de las aguas a ese delta incontenible. Ella me dijo: <i>me embriagu\u00e9 con las nost\u00e1lgicas melod\u00edas f\u00e9rtiles a la que estoy acostumbrada. Delta de los recuerdos atesorados en la ventana\u2026las im\u00e1genes di\u00e1fanas del puente Carlos sobre el r\u00edo atemporal de los recuerdos. Sustitu\u00ed las palabras por una sonrisa para ganarme un instante de la noche. Sobrecogida beb\u00ed un sorbo de vino tras otro sorbo de vino, una forma de cerrar los ojos.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que qued\u00e9 paralizado. Como a todo Naufrago al que le cuesta creer que su botella ha navegado miles de d\u00edas con sus noches por aguas tormentosas, inciertas e inclementes para llegar finalmente a su destino. Marinero ca\u00eddo y salvado por la gracia, para que su exclamaci\u00f3n solitaria terminara en los ojos cerrados de una mujer que ha sustituido todas las palabras clausuradas con su sonrisa inefable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por el agua que comienza la tierra&#8230; pronto vendr\u00edan el fuego y otro viento marino de sal y de perfume de certeza. Los cuatro elementos concurriendo en la orilla de mi isla. Como toda experiencia m\u00edstica, termino sucumbiendo a lo inefable, termino creyendo con fe en esa experiencia vinculante para iniciar en su sonrisa y en sus ojos el camino de retorno desde lo m\u00e1s esencial, lo m\u00e1s humilde\u2026 una l\u00e1grima bast\u00f3, esa peque\u00f1a gota de agua y de sal para entender, para creer en el milagro de la encarnaci\u00f3n de la vinculaci\u00f3n que solo se puede dar a trav\u00e9s de una mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son tiempos de anunciaci\u00f3n, de epifan\u00eda, donde el verbo se hace carne. En este caso el milagro de la concepci\u00f3n, de la encarnaci\u00f3n de lo inefable, es a\u00fan m\u00e1s extraordinario, pues ella misma es el \u00e1ngel y el vientre vital que contiene ahora todas las formas posibles, todas las im\u00e1genes, toda la luz y toda la sombra. La poes\u00eda es ahora mi vida entera, la poes\u00eda es un proceso vinculante, donde lo que emerge de las sombras tiene una correspondencia absoluta con la luz, lo invisible se vuelve visible, el amor caminando por sus propios pies sobre la tierra en el aqu\u00ed en el ahora. Poes\u00eda del retorno, poes\u00eda con sentido tangible con verdad palpable, donde lo so\u00f1ado y lo anhelado se transforma y se contiene en una danza de cuerpos enamorados, los cuatro elementos mezclados con las miradas y el alma. Intermediara entre la tierra y el cielo, esa Shekinah, mensajera de Dios que se acerca al pecho del hombre para traerle con sus besos la certeza que lo levanta, que lo hace caminar al ritmo de sus aguas cuando&nbsp;el amor es el alba, esta vez para llegar, para amarla en el atardecer con las puertas abiertas, para encontrarla en el centro de su casa recobrada con una l\u00e1mpara encendida. El cumplimiento de todas las promesas, de todas las esperas&#8230; cumplimiento presentido cuando sin saber escrib\u00eda solitario en su isla este poema:&nbsp;<em>Un peregrino lejos de las puertas, cerca de los pozos. Tendr\u00e1 sed de nuevo y le dir\u00e1: \u201dDame de beber\u201d Pero ella ha sido siempre la fuente. \u00c9l tomar\u00e1 con las manos su cintura, llenar\u00e1 su regazo con leche. Besar\u00e1 su vientre, su piedra negra. Aplacar\u00e1 su perla blanca con miel, acarici\u00e1ndola en su propio lecho.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo en esa mujer, que vino con el mundo de Dios en sus brazos&#8230;(Panay\u00eda) La poes\u00eda es una eterna fugitiva\u2026un d\u00eda con este verso por delante, la Diosa Blanca me dijo al o\u00eddo: El fugitivo eres t\u00fa, eterno solitario, el fugitivo eres t\u00fa. 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