{"id":264,"date":"2012-07-04T15:23:45","date_gmt":"2012-07-04T15:23:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=264"},"modified":"2018-02-24T00:38:25","modified_gmt":"2018-02-24T00:38:25","slug":"jacobo-borges-la-montana-y-su-tiempo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=264","title":{"rendered":"Jacobo Borges&#8230;La monta\u00f1a y su tiempo"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p><strong><em><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/la-monta\u00f1a-y-su-tiempo.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-461\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/la-monta\u00f1a-y-su-tiempo.jpg\" alt=\"la monta\u00f1a y su tiempo\" width=\"400\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/la-monta\u00f1a-y-su-tiempo.jpg 400w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/la-monta\u00f1a-y-su-tiempo-150x150.jpg 150w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/la-monta\u00f1a-y-su-tiempo-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><br \/>\n<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La monta\u00f1a y su tiempo <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante mi primer encuentro t\u00e9mporo-espacial (es decir dentro de las dimensiones de espacio y tiempo f\u00edsicas y visibles) con el Maestro Jacobo Borges en una generosa noche de marzo en la ciudad de Caracas, sus palabras (apasionadas y sosegadas a un mismo tiempo) me sacaron contradictoriamente de esa determinaci\u00f3n dimensional en la que nos movemos y duramos en t\u00e9rminos estrictamente f\u00edsicos. La tridimensionalidad espacial (ancho, alto y profundidad) y aquella otra dimensi\u00f3n determinada por la luz y la existencia que llamamos tiempo, se diluyeron de pronto en el punto central de lo que puedo recordar de sus palabras: <em>\u201cestoy tratando a la pintura como una espacie de labor arqueol\u00f3gica\u2026 que la memoria y la imagen se vayan plasmando desde su recorrido en capas superpuestas\u2026 que a trav\u00e9s de un mecanismo de b\u00fasqueda se puedan encontrar las capas m\u00e1s profundas, o que estas aparezcan al escudri\u00f1ar el cuadro&nbsp; para darle sentido a todo en su conjunto\u2026\u201d <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con sencillez, el Maestro me contaba que est\u00e1 utilizando lo virtual-electr\u00f3nico, los softwares y la computadora como herramientas para recomponer en una \u00fanica visi\u00f3n integral e imperecedera, <strong><em>la imagen<\/em><\/strong> desde su origen, pasando por el recorrido hasta llegar a la forma que contiene y nos muestra en una <em>mirada abarcante<\/em>, todo ese evento existencial-emocional. Algo as\u00ed como poder ver con los propios ojos, la carga emocional y espiritual que sostuvo al artista durante todo el acto de creaci\u00f3n. En los antiguos pintores, la sucesi\u00f3n de las im\u00e1genes en el proceso del cuadro y sus transformaciones y transmutaciones se manten\u00edan casi siempre inaccesibles para el observador final de la obra, pero en este caso, el proceso mismo de elaboraci\u00f3n forma parte del evento que contemplamos, pues las capas superpuestas unas a otras, y como dijimos el proceso-recorrido, con los avatares de la creaci\u00f3n (borrando a veces, otras volviendo a agregar) y en donde incluso, a decir del Maestro, por momentos el buscador se pierde en medio de la aventura, teniendo que apelar a gu\u00edas con puntos o cotas del recorrido, como aquellos arque\u00f3logos rom\u00e1nticos que necesitaban anotar a trav\u00e9s de mapas y gr\u00e1ficos en sus peque\u00f1os libros, todas las intuiciones que los llevaban y conduc\u00edan a trav\u00e9s de las sombras, al encuentro de aquello perdido y olvidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puedo dejar de evocar entonces, la impresi\u00f3n de aquel trabajo del Maestro, que el mismo titul\u00f3 <em>\u201cAproximaci\u00f3n del Para\u00edso Perdido\u201d <\/em>y que tuvo su g\u00e9nesis en las monta\u00f1as que est\u00e1n al norte de la ciudad y en donde pude constatar, por el&nbsp; \u00e1lbum de fotos que me mostr\u00f3 esa misma noche la Musa del Maestro, la bell\u00edsima Diana Carvallo (o como le dicen algunos <em>Diana la cazadora<\/em>) la comuni\u00f3n vital de la energ\u00eda que lo posee, con la energ\u00eda de la Naturaleza en su aspecto eterno-din\u00e1mico de inminente eclosi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuch\u00e1ndolo a su vez hablar de lo invisible, de lo innombrable y del Tao, y tomando en cuenta a su vez y como eco de estos sentires sobre el maestro, la trascendencia que \u00e9l establece a trav\u00e9s del s\u00edmbolo de la Monta\u00f1a con su connotaci\u00f3n de estabilidad y manifestaci\u00f3n de lo visible (necesidad impl\u00edcita de contemplarla), pero que sin embargo su cima sigue apuntando hacia el cielo (necesidad impl\u00edcita de ascender hasta esa cima), comprendo de manera an\u00edmica y emocional que estoy frente a un artista integrador, en donde lo invisible se hace visible, conservando al volverse materia manifestada y de manera indemne, todos sus atributos de invisibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l me habl\u00f3 tambi\u00e9n de los poetas, de la palabra y de la imagen\u2026 pero la confidencia m\u00e1s extraordinaria que me hizo fue, la de ese impulso a avanzar a\u00fan m\u00e1s hacia su horizonte an\u00edmico-espiritual (yo dir\u00eda tambi\u00e9n pasional) y que nunca podr\u00eda resumirse y conformarse solamente dentro de los l\u00edmites y los espacios visuales que nos otorgan la luz. Ya la imagen no ser\u00e1 solamente la representaci\u00f3n del color y la forma que surgen de la luz, sino la interacci\u00f3n de esa realidad luminosa con aquella otra representaci\u00f3n que surge de la memoria y de las sombras indescriptibles del alma. Igualmente, el tiempo no ser\u00e1 ya el tiempo f\u00edsico: <em>&#8220;la medida del movimiento o de la luz&#8221;<\/em>, sino que ser\u00e1 el tiempo vivido, el tiempo recordado, el tiempo so\u00f1ado\u2026 Fue all\u00ed donde me describi\u00f3 su necesidad de pasar a la tridimensionalidad de esas im\u00e1genes superpuestas (que hasta el momento eran linealmente bidimensionales), hacia una expresi\u00f3n en donde no solo se manifieste el proceso desde la imagen o visi\u00f3n original, sino mostrar toda las determinaciones dimensionales posibles de la din\u00e1mica transformante hasta su despliegue m\u00e1s all\u00e1 de lo visual\u2026 es decir hasta lo inefable o indescriptible-innombrable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera podr\u00eda decir que el Maestro Borges, siendo un artista que trabaja la luz y la forma manifestadas en un espacio visual, nos est\u00e1 hablando de una tridimensionalidad estrictamente espacial y f\u00edsica, pero viendo las obras tridimensionales frente a mis ojos, comprend\u00ed que son el alma y la memoria quienes se manifiestan con su propia determinaci\u00f3n espacial y temporal. El alma no es algo est\u00e1tico, ni siquiera en estado de \u00e9xtasis\u2026. el alma es tambi\u00e9n una experiencia, un recorrido, una b\u00fasqueda con una espacialidad y una temporalidad propia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un ensayo que denomin\u00e9 auto-entrevista Hablando de poes\u00eda dec\u00eda que: \u201c<em>\u2026 el ser humano est\u00e1 sujeto a la dimensi\u00f3n tiempo y por supuesto a la dimensi\u00f3n espacio. As\u00ed como no podemos separar el cuerpo del alma, tampoco podemos separar la determinaci\u00f3n dimensional que envuelve al ser humano en su integralidad, en otras palabras, as\u00ed como podemos hablar de espacios f\u00edsicos y espacios an\u00edmicos, tambi\u00e9n podr\u00edamos hablar de tiempo f\u00edsico y de los tiempos del alma\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su permanente y apasionada <em>\u201cAproximaci\u00f3n al Para\u00edso Perdido\u201d,<\/em> este pintor-poeta, sale en busca del origen perdido (o lo recrea en la memoria) para darle sentido al presente y constituir as\u00ed una visi\u00f3n integral. Cuando el Maestro me hablaba de tratar <em>la pintura como una espacie de labor arqueol\u00f3gica<\/em> Siento que nos habla de crear una temporalidad a la inversa (es decir contra la luz) estableciendo la b\u00fasqueda en los espacios de la memoria o en lo so\u00f1ado (tiempo-espacio del alma) para desenterrarlos e integrarlos a lo vivido en la luz, en la existencia entendida esta como \u201crealidad\u201d. Esta apertura en las miradas (la f\u00edsica y la del alma) revoca a su vez todas las dimensiones, para integrarla en la imagen o el s\u00edmbolo. El \u00faltimo regalo que me dio el Maestro esa noche fue mostrarme con humildad el origen de esta b\u00fasqueda: la monta\u00f1a del \u00c1vila Caraque\u00f1o en una imagen desplegada en su propia temporalidad: \u201cLa monta\u00f1a y su tiempo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una peque\u00f1a charla en el <em>Centro de Estudios Junguianos de Caracas<\/em> yo expresaba mi sentir sobre este cruce de realidades para formar la imagen\u2026 <em>\u201cLa realidad pura de la mente por una parte y los acontecimientos azarosos y externos que rigen nuestra existencia bajo la determinaci\u00f3n dimensional de tiempo-espacio (y que llamamos REALIDAD a secas) por la otra, coincidir\u00e1n en un mismo sujeto cuya mente, inicialmente en estado de pureza, se ver\u00e1 alterada por la representaci\u00f3n que el mismo se vaya formando del mundo. Ese hombre capaz de integrar la realidad pura del esp\u00edritu con la realidad vivida, sensible y perceptible, o en otras palabras, ese hombre capaz de llevar la visi\u00f3n de su mundo an\u00edmico m\u00e1s all\u00e1 de la simple realidad, trasponiendo el azar, el tiempo y el espacio convencional, ser\u00e1 el poeta, quien lograr\u00e1 dicha integraci\u00f3n mediante la imagen. Algo as\u00ed como un so\u00f1ante con los ojos abiertos\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque lo anterior en ese momento de la charla era un sentir muy aut\u00e9ntico de mi parte, confieso que me faltaba algo\u2026 una evidencia, una manifestaci\u00f3n tangible de que esa integraci\u00f3n era a su vez imaginable y visible. Esa misma noche en la que tuve el privilegio de dialogar con el Maestro Borges, obtuve asombrosa y contundentemente esa evidencia. A su vez, esa misma noche so\u00f1\u00e9 de manera muy intensa con sus cuadros tridimensionales, es decir so\u00f1\u00e9 con lo vivido, con lo visto a trav\u00e9s de los ojos del cuerpo, y confieso que el sue\u00f1o se parec\u00eda mucho a esa monta\u00f1a que pint\u00f3 el Maestro desplegando sus realidades en su propia temporalidad\u2026 so\u00f1\u00e9 a su vez con el origen mi sue\u00f1o cuando hace mucho tiempo escrib\u00ed este poema que ahora con humildad y en un gesto de correspondencia po\u00e9tica le regalo al Maestro: <em>\u201cEra larga la b\u00fasqueda y la hab\u00eda perdido tres veces. Pr\u00f3ximo al misterio, cierto de no poder descifrarlo, su cercan\u00eda empavorece. Aun as\u00ed, yo arrojo mi canto hacia una monta\u00f1a oscura. A veces, en medio de la sombra se aparec\u00eda: \u201cNo te promet\u00ed verdad ni permanencia, s\u00f3lo agua para tu sed\u201d. Deb\u00eda decirle que estaba cansado, que la sed de formas era s\u00f3lo eso: sed. Que parec\u00eda no existir, que su imagen en mi sue\u00f1o se derrumbaba. Pero el canto se fue volviendo monta\u00f1a. Ella me hizo; fabricadora de tiempos. Yo la trasciendo en una lengua delirante. Di\u00e1logo apasionado entre un hombre y su monta\u00f1a\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La monta\u00f1a y su tiempo Durante mi primer encuentro t\u00e9mporo-espacial (es decir dentro de las dimensiones de espacio y tiempo f\u00edsicas y visibles) con el Maestro Jacobo Borges en una generosa noche de marzo en la ciudad de Caracas, sus palabras (apasionadas y sosegadas a un mismo tiempo) me sacaron contradictoriamente de esa determinaci\u00f3n dimensional&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":5,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P9ptYK-4g","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/264"}],"collection":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=264"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1420,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/264\/revisions\/1420"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}