{"id":1584,"date":"2019-08-02T01:52:45","date_gmt":"2019-08-02T01:52:45","guid":{"rendered":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=1584"},"modified":"2019-08-02T01:59:08","modified_gmt":"2019-08-02T01:59:08","slug":"diario-de-un-piano-abierto-7-de-junio-2017-o-la-herida-de-ulyses","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=1584","title":{"rendered":"Diario de un piano abierto 7 de junio 2017\u2026 o la herida de Ulyses"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"498\" height=\"640\" src=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Ulyses.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1585\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Ulyses.jpg 498w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Ulyses-233x300.jpg 233w\" sizes=\"(max-width: 498px) 100vw, 498px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><em>Ahora en mis sesenta a\u00f1os no puedo regalarte nada sino este in\u00fatil gorjeo.<\/em><em>Sin embargo afirmo que me han cercado y me incitan en apretada bandada los rutilantes gorriones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yorgos Seferis &#8211; \u00daltimos poemas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Hoy, al escuchar una sentida interpretaci\u00f3n en el piano de la&nbsp;<em>Sonata en fa menor Op. 6<\/em>&nbsp;y la dupla&nbsp;<em>Preludio y Nocturno Op. 9<\/em>, especialmente escritos para la mano izquierda por el m\u00fasico-m\u00edstico Alexander Scriabin, me ha sido revelado algo que ven\u00eda inquiet\u00e1ndome desde hace ya varios a\u00f1os. Scriabin escribe estas piezas exclusivamente para la mano izquierda, luego de quedar totalmente incapacitado de la mano derecha en un esfuerzo desmedido por llegar m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites f\u00edsicos y t\u00e9cnicos en el piano. Lejos de quedarse en la hondura o de abandonar la m\u00fasica, el joven \u201cherido\u201d, decide escribir estas obras maestras para ser tocadas solamente con la mano izquierda. As\u00ed, sobre lo que se podr\u00eda llamar \u201cla cojera de un pianista\u201d, \u00e9ste (al modo sagrado), levanta estos monumentos a la belleza que el dolor y s\u00f3lo el dolor trascendido es capaz de concebir, crear y manifestar (su hija Marina escribi\u00f3 uno de los libros m\u00e1s extraordinarios sobre el dolor y el Arte llamado &#8220;En la encrucijada de Thebas&#8221;). Es justamente y partir de all\u00ed que empieza el camino iluminado que lo llevar\u00e1 al descubrimiento del \u201cAcorde M\u00edstico\u201d: estructura sonora con valor simb\u00f3lico e integrado por seis notas (do, fa sostenido, si bemol, mi, la, re) donde aparecen en &#8220;socigia&#8221;, la secuencia de los intervalos de cuarta: cuarta aumentada, cuarta disminuida, cuarta aumentada y dos cuartas justas. Son realmente impactantes las sensaciones que se producen en el alma con estas relaciones sonoras que Scriabin llam\u00f3 tambi\u00e9n el acorde&nbsp;<strong>&#8220;Prometeo&#8221;<\/strong>. Durante el recorrido de su saga an\u00edmica, surgir\u00e1n o resurgir\u00e1n \u201cEl poema del \u00e9xtasis\u201d, su tercera sinfon\u00eda con una fuerte determinaci\u00f3n de los griegos e inspirada en la saga de Ulises y finalmente en el postulado sagrado de lo que \u00e9l llam\u00f3 Mysterium:&nbsp;<em>&#8220;el aire de la naturaleza en el acto art\u00edstico y lit\u00fargico; el rumor de las hojas, el centelleo de las estrellas, los colores de la salida y la puesta del sol tendr\u00edan que encontrar all\u00ed un lugar (\u2026) el arte como una forma superior de conocimiento, una intuici\u00f3n an\u00e1loga a la de los m\u00edsticos, con el compromiso de revelar la aut\u00e9ntica realidad y proporcionar el paso a un mundo trascendente, a la divinidad\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><br>En el caso concreto de estas piezas para ser ejecutadas en el piano con la mano izquierda, ellas sin duda marcan un hito en el desarrollo y la vida de Scriabin. Particulamente el Nocturno de la dupla contiene una carta dirigida a una muchacha de nombre Nahia, punto inicial del impulso que transformar\u00e1 a este hu\u00e9rfano (que en el a\u00f1o de 1886 escribir\u00eda el virtuos\u00edsimo&nbsp;<em>Estudio en Do sostenido menor Op. 2 No 1<\/em>, desafiando las leyes f\u00edsicas del cuerpo -y tambi\u00e9n las del alma- viajero empedernido y amante del mar) en el disc\u00edpulo de la in\u00e9dita mujer llamada Helena Blavatsky, maga o Sybila que lo iniciar\u00eda en los misterios del&nbsp;<em><strong>samadhi<\/strong><\/em>&nbsp;o \u00e9xtasis espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><br>Pero retomando el hilo de mi primera inquietud, aunque \u00e9sta se ha instalado en mi pensamiento po\u00e9tico de manera reciente, la saga an\u00edmica se remonta a mi juventud plena, ya en el \u201cumbral\u201d de la madurez. La extrema fragilidad de mi alma, portadora en esos tiempos de una herida oculta al sol, contrastaba con la fuerza f\u00edsica exhibida a plena luz del d\u00eda y con la que err\u00f3neamente quise defender y proteger esos despojos heridos. Mientras que en el afuera presentaba al mundo un&nbsp;<em><strong>imago<\/strong><\/em>&nbsp;de fuerza y consistencia irrefutable, lo m\u00e1s interno y secreto, se manten\u00eda encerrado de manera casi irremisible en una caja de cristal\u2026 hasta el olvido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Aunque en esos tiempos la herida era una herida an\u00edmica, su r\u00e9plica corporal no tard\u00f3 en aparecer en el centro mismo de mi potencial corporal de desplazamiento: en el &#8220;muslo&#8221; y extendida hasta la articulaci\u00f3n de la cadera. Diferenciando muy bien entre herida y cicatriz, esta \u00faltima ser\u00eda la huella que deja la herida trascendida. El Maestro Jung nos dec\u00eda que:&nbsp;<em>&#8220;No es posible despertar a la conciencia son dolor&#8221;<\/em>&nbsp;y llegar a ese estado de luz s\u00f3lo es posible en un ritual inici\u00e1tico. El dolor es justamente el que nos evidencia y marca el punto de inicio de ese ritual de trascendencia. Hoy en d\u00eda, en el lugar en donde estuvo la herida, porto de manera evidente una cicatriz que se parece a lo vivido por m\u00e1s de 40 a\u00f1os y los resume como s\u00edmbolo de curaci\u00f3n y constancia de otro tipo de fuerza invisible &nbsp;e inconteniblemente plena. La cicatriz en todo caso no s\u00f3lo es simb\u00f3lica sino f\u00edsica, corporal, perceptible incluso en mi caminar por la tierra, pues debo arrastrar la pierna izquierda claudicando levemente el paso, lo que me ha vuelto m\u00e1s consciente de lo esencial. La marca f\u00edsica la llevo en una cicatriz en la pierna, revirtiendo o invirtiendo la relaci\u00f3n de mis elementos conformadores en un cuerpo con discapacidad y l\u00edmites, pero sostenido en la tierra por la fuerza que le otorga el centro an\u00edmico\u2026 el Elan Vital, el alma.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><br>Esa din\u00e1mica entre mi fuerza interior y mi fuerza f\u00edsica, y la representaci\u00f3n distal-multisensorial que perciben las personas que se interrelacionan conmigo a lo largo de mi vida, hace precisamente que esa percepci\u00f3n se concrete de manera contrastante y contradictoria. En mis despliegues pasados de fuerza f\u00edsica pero de fragilidad an\u00edmica, se me percib\u00eda como un ser fundamentalmente consistente, poderoso y fuerte, mientras que ahora, que me rige con mucha m\u00e1s certeza la fuerza integradora de alma como elemento que impulsa esa vida, la percepci\u00f3n en muchos casos es de fragilidad, causada por lo evidente y visible, como lo es el hecho de cojear y de claudicar en el paso. Lo m\u00e1s reciente y notable es la angustia de mi peque\u00f1o \u00e1ngel Federico, mi hijo m\u00e1s peque\u00f1o, y su compasi\u00f3n cuando ve que no puedo extender mi actividad f\u00edsica m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites. Curiosamente, en estos d\u00edas un muchacho extremadamente joven me sensibiliz\u00f3 con su gesto, al verme cargar unas cajas e insistir en no dejarme hacer ese esfuerzo. La percepci\u00f3n es pues en el afuera de fragilidad por lo evidente, mientras que la otra fuerza se mantiene invisible o en la parte oscura e incomprensible de mi propia hondura. La salida de mi \u00e1nima se hab\u00eda cristalizado a trav\u00e9s del despliegue de la fuerza f\u00edsica, mientras que mi regreso a \u201cella\u201d se ha realizados en t\u00e9rminos, esenciales, despojados, y alumbrados por el recuerdo de la herida, y sobre todo en la evidencia que resume todo el proceso en el s\u00edmbolo de la cicatriz.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><br>Tal vez el hito po\u00e9tico de mi retorno, lo sign\u00f3 en su momento la antigua madre llamada Elizabeth Sch\u00f6n, quien dentro de mi historia an\u00edmica asume un acto muy similar al de Euriclea- el aya de Ulises-. Cuando \u00e9ste retorna a su \u00cdtaca, ella lo reconoce por la cicatriz en el muslo izquierdo en el momento de lavarle los pies y quitarles el polvo del camino. En mi vivencia esta poeta de las aguas, a trav\u00e9s de su presencia sanadora y purificadora, hace que el retorno a mi \u00e1nima (incluso dir\u00eda que un retorno a mi verdadero cuerpo en t\u00e9rminos de consciencia) quede conmovedoramente establecido. Es entonces, y a trav\u00e9s de tal reconocimiento, que la cicatriz deviene en consciencia: el rostro l\u00edmpido y di\u00e1fano de mi propia \u00e1nima\u2026 de&nbsp;<em>la doncella que me habita y me anima.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><br>Hoy mismo, y de manera sincr\u00f3nica, buscando el significado de dichas revelaciones encuentro esta cita del Maestro Hillman<em>: \u201cA\u00fan otra figura griega tiene conexi\u00f3n con nuestro tema -Ulises, Odiseo. Una derivaci\u00f3n del nombre de Ulises (en lat\u00edn, Ulixes) es oulos= herida, y ischea = muslo. Evidentemente su muslo herido es esencial para su naturaleza, si le ha dado su nombre. Una diferencia singular entre Ulises y las otras figuras de h\u00e9roes heridos que hemos mencionado, es que Ulises no muere de la cornada. Su herida se vuelve una cicatriz. &#8220;Era una forma usual de muerte regia que el propio muslo fuera desgarrado por un jabal\u00ed, sin embargo de alguna manera Odiseo hab\u00eda sobrevivido a la herida&#8221; (Robert Graves: Los mitos griegos) \u00bfDe alguna manera? Evidentemente hab\u00eda una cualidad especial en su car\u00e1cter que le permiti\u00f3 sobrevivir. Por un lado, como los otros, es un puer -siempre partiendo hacia otro sitio, nost\u00e1lgico y con a\u00f1oranzas, amado por mujeres a las que rechaza, oportunista e ingenioso, siempre en peligro de ahogarse. Por otro lado, es padre, esposo, capit\u00e1n, con las cualidades de senex de prudencia y supervivencia (\u2026) Una cicatriz es un defecto, una debilidad, y desde el comienzo encontramos d\u00e9bil a Ulises. No es el h\u00e9roe usual. Las cualidades senex de juicio, sobriedad, prudencia, paciencia, tortuosidad, aislamiento y sufrimiento se ven reforzadas por otro rasgo de car\u00e1cter que le separa de los h\u00e9roes. Es un hombre de poco poder. No tiene un ej\u00e9rcito masivo como Aquiles, Agamen\u00f3n y Menelao; contribuye s\u00f3lo con un barco. Ni tiene la fuerza de Ayax y Di\u00f3medes. Con frecuencia, pareciera que prefiere comer a pelear. Tampoco finge la locura para evitar ir a la guerra. Es como si Ulises procediera mediante la depresi\u00f3n. Cuando lo encontramos por primera vez, desconsolado en las costas de la isla de Calipso, incuba la melancol\u00eda como Saturno, y sin embargo con el pathos del marino errante. Su disfraz m\u00e1s usual es el del marginado de las islas, el mendigo harapiento, vinculado con los perros. (Sin embargo, como descendiente directo de Autoclitos y Hermes, tiene un astuto tipo de sangre puer en sus venas). Incluso su p\u00e1lido alter ego o doble, Telefos, que tambi\u00e9n est\u00e1 herido en el muslo, es un hombre prudente y no pelea debido a su relaci\u00f3n con su mujer.(\u2026) Con todo esto en mente, podemos volver de nuevo a la escena del aya lavando los pies de Ulises, entendiendo ahora este momento de reconocimiento-a-trav\u00e9s-del-disfraz como una revelaci\u00f3n de esencia. La cicatriz por la cual es reconocido es la marca del alma en la carne. Es el sello del \u00e1nima, la psique somatizada. Su carne se ha vuelto herida, as\u00ed como nuestra carne &#8220;duele por todo&#8221; cuando entramos en la conciencia de la herida. Ahora podemos ver que esta generalizaci\u00f3n de un s\u00edntoma en la condici\u00f3n patologizada de dolor que se queja es un intento de dar pleno cuerpo a la herida dejando que el cuerpo sea plenamente sensibilizado por la herida. Odiseo, el dolorido, es una personificaci\u00f3n de la consciencia patologizada -como Cristo a su manera, y Dionisos a la suya. El cuerpo herido se ha vuelto la herida incorporada; y, en tanto que incorporada, construida en su existencia y la pierna que le lleva y que camina con \u00e9l, su ser herido es tambi\u00e9n su comprensi\u00f3n oculta y su apoyo fundamental (grounding support o soporte en la tierra)\u201d<\/em>Ya en mis propias palabras, la cicatriz se revela as\u00ed, en este poema de aquellos tiempos y que terminara su cadencia pasado el umbral dorado de mi vida:&nbsp;<strong>&#8220;La doncella de las cicatrices&#8221;<\/strong><em>&#8230;Parado en el medio del puente de Chinvat, espero al \u00e1ngel. Lo intuyo a trav\u00e9s del amor: la intuici\u00f3n del amor es absoluta. Oh! Brat Nuhra, \u201cdoncella de las cicatrices\u201d doncella de luz, dame el cabo de tu hilo, pues tengo los ojos cerrados. En medio del puente de Chinvat, por encima de las aguas, aparecer\u00e1s bell\u00edsima en medio de las llamas, para invocar la unidad tanto tiempo anhelada\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><br>Para finalizar con estos escritos y las revelaciones que me dan, tal vez podr\u00eda sentir que mi relaci\u00f3n con el mundo en general y con la tierra en particular, se hace a trav\u00e9s de un andar \u201ccojeante\u201d, pausado, dir\u00eda incluso \u00edntimo (por su fr\u00e1gil fuerza sosegada que le otorga la \u201ccicatriz\u201d), que este momento de retorno, es tambi\u00e9n una iniciaci\u00f3n sagrada que me acerca y me relaciona en t\u00e9rminos po\u00e9ticos y de gran belleza con mi \u00e1nima. Que como dice tambi\u00e9n el Maestro Hillman<em>: \u201cEsta cicatriz podr\u00eda haberse vuelto una deformidad. Podr\u00eda haber significado cojera, que caracteriza la unilateralidad del arquetipo del s\u00f3lo-puer o s\u00f3lo-senex. Entonces la cicatriz hubiera sido esa deformidad que, como escribe Jung, separa padre e hijo, hombre y ni\u00f1o, grande y peque\u00f1o. Ulises, empero, no est\u00e1 deformado por la unilateralidad en tanto \u00e9l significa el hombre nacido dos veces, el padre-con-hijo, hombre-con-mujer, cuerpo-con-alma. Esta conciencia iniciada ha sido discutida en otra parte respecto a pathos y los misterios de Samotracia donde se dice que se inici\u00f3 Ulises.\u201d&nbsp;<\/em>En esta instancia de mi vida, en el umbral de mi hondura, no s\u00e9 si mi \u00e1nima, \u201cella\u201d o lo que me anima todav\u00eda a seguir viviendo, ha visto o tocado mi cicatriz, ni siquiera s\u00e9 si me ha reconocido\u2026 pero todav\u00eda tengo aliento para afirmar amorosamente que yo la reconozco y me reconozco en ella. Que aun arrastrando mi pierna, voy de manera ineludible hacia ella\u2026<em>que ahora en mis sesenta a\u00f1os, no puedo regalarle nada sino este in\u00fatil gorjeo. Sin embargo afirmo que me han cercado y me incitan en apretada bandada los rutilantes gorriones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Edgar Vidaurre<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure><iframe loading=\"lazy\" width=\"600\" height=\"400\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/HDW9qJYjmwk\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora en mis sesenta a\u00f1os no puedo regalarte nada sino este in\u00fatil gorjeo.Sin embargo afirmo que me han cercado y me incitan en apretada bandada los rutilantes gorriones Yorgos Seferis &#8211; \u00daltimos poemas Hoy, al escuchar una sentida interpretaci\u00f3n en el piano de la&nbsp;Sonata en fa menor Op. 6&nbsp;y la dupla&nbsp;Preludio y Nocturno Op. 9,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":5,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P9ptYK-py","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1584"}],"collection":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1584"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1584\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1589,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1584\/revisions\/1589"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}