{"id":158,"date":"2011-05-12T02:09:11","date_gmt":"2011-05-12T02:09:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=158"},"modified":"2018-02-24T00:51:15","modified_gmt":"2018-02-24T00:51:15","slug":"pauline-de-anhnas-la-encarnacion-del-eterno-femenino","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=158","title":{"rendered":"Pauline de Ahnas: La encarnaci\u00f3n del eterno femenino"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?attachment_id=159\" rel=\"attachment wp-att-159\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-159\" title=\"Strauss_(R)_wife_Pauline_de_Ahna\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Strauss_R_wife_Pauline_de_Ahna.jpg\" alt=\"\" width=\"435\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Strauss_R_wife_Pauline_de_Ahna.jpg 435w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Strauss_R_wife_Pauline_de_Ahna-237x300.jpg 237w\" sizes=\"(max-width: 435px) 100vw, 435px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras de Richard Strauss toman su estructura an\u00edmica de los arquetipos femeninos, su determinaci\u00f3n y su influjo en el ser humano. Pero sobre todo es admirable el idealismo que se patentiza en esta b\u00fasqueda del <strong>eterno femenino<\/strong>. Desde muy joven, Strauss sigue este impulso cuando recrea en su poema sinf\u00f3nico Don Quijote la voz de Dulcinea a trav\u00e9s de la cadencia exquisita del oboe, simbolizando el ideal del amor cortes\u2026 la mujer como aquello inalcanzable, como no sea a trav\u00e9s de la fuerza del esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si vamos m\u00e1s all\u00e1 en ese devenir, en esa ruta del \u00e1nima del artista, llegaremos a sus maravillosos poemas sinf\u00f3nicos Don Juan y la Transfiguraci\u00f3n, para terminar con sus Operas el Caballero de la Rosa, Capriccio, Ariadna en Naxos, Salom\u00e9 y Elektra, donde tambi\u00e9n el tratamiento psicol\u00f3gico del \u00e1nima y de los arquetipos femeninos est\u00e1n profundamente trabajados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de sus Operas, el principal libretista de las misma, Hugo Von Hofmannsthal fue un gran asimilador del simbolismo freudiano, que reforz\u00f3 y llev\u00f3 al texto esta b\u00fasqueda de Strauss, para culminar a final con Clemens&nbsp; Krauss, el libretista de su ultima \u00f3pera Capriccio (llamada tambi\u00e9n la \u00faltima soprano de Strauss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso del poeta Hofmannsthal, cuando explica la postura en concreto sobre el arquetipo de la Ariadna en Naxos y el poder de la transformaci\u00f3n comentaba de manera maravillosa que: <strong>\u201c<em>La transformaci\u00f3n que Ariadna sufre en los brazos de Dionisio es el momento crucial de toda la obra\u2026La transformaci\u00f3n es la vida de la vida misma, el verdadero misterio de la naturaleza como fuerza creadora\u2026Todo aquel que quiera vivir, ha de superarse a s\u00ed mismo, transformarse\u2026debe olvidar. Ariadna estaba muerta,&nbsp; y est\u00e1 viva de nuevo, su esp\u00edritu se ha transformado verdaderamente\u2026La otra cara de la moneda, Zerbinetta y sus semejantes ven en la expresi\u00f3n de Ariadna exactamente, s\u00f3lo aquello que son capaces de ver: el cambio de un amante por otro, sin poder ver ese otro proceso \u00edntimo de transformaci\u00f3n de un plano a otro\u2026 los dos mundos espirituales se conectan de manera ir\u00f3nica al final, en la \u00fanica conexi\u00f3n posible: la incomprensi\u00f3n<\/em><\/strong><em>\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo esta misma contradicci\u00f3n de mundos en Strauss, a pesar del idealismo que paut\u00f3 su permanente b\u00fasqueda de ese eterno femenino como artista, y si estudiamos su vida de como hombre, nos encontramos con un ser precoz, fiel a su sentir y a su vez con sentido muy real del amor. Sus viajes a Italia, al mediterr\u00e1neo y su encuentro con el m\u00fasico y poeta Ritter, le develan esta necesidad po\u00e9tica de expresar el \u00e1nima amorosa del hombre con consistencia, con veracidad, a trav\u00e9s del encuentro real de una mujer como contrapartida y complemento existencial. Ya en 1993 realiza un viaje a Grecia y a Egipto que lo marcar\u00e1n para toda su vida, y le impulsar\u00e1n cada vez m\u00e1s a establecer la din\u00e1mica por la cual es precisamente a trav\u00e9s de esa \u00e1nima, de ese ideal, de esa fuerza y sabidur\u00eda de lo femenino, que el hombre puede fecundar, concretar, construir el cuerpo del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquejado de una fiebre que le sobrevino en el viaje Grecia y Egipto tras perseguir agotadoramente ese ideal, y en el a\u00f1o de 1984, Strauss asume la realidad innegable y tangible del amor para unirse de por vida con la bell\u00edsima soprano Pauline Ahnas, su gran amor, la mujer que le inspir\u00f3 e indujo todas esas transformaciones, hasta su muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su amor por ella, seg\u00fan manifiesta el propio Strauss, le debemos esa eclosi\u00f3n inicial que empieza con el gran Poema Sinf\u00f3nico Don Juan, basado en un poema de Nikolaus Lenau. Este Don Juan de Lenau y de Strauss deviene directamente del Fausto de Goethe\u2026 un insaciable amador, un buscador apasionado del eterno femenino, arrastrado de mujer en mujer no tanto por su sexualidad como por la b\u00fasqueda de un amor ideal que nunca encuentra. Seg\u00fan palabras del director Franz Schalk, \u201c<strong><em>el Don Juan es acaso el m\u00e1s perfecto de los poemas sinf\u00f3nicos de Richard Strauss. Arranca con un fulgurante y arrebatador tema Allegro molto con brio, que retrata al personaje: apasionado e inquieto, soberbio y seductor. Sucesivamente van apareciendo en el poema sinf\u00f3nico las figuras deseadas y conquistadas por el aventurero -Zerlina, la condesa, do\u00f1a Ana- que con el tiempo se convertir\u00e1n en los fantasmas que le acompa\u00f1ar\u00e1n en el \u00faltimo y dram\u00e1tico episodio de su vida, el desaf\u00edo al Comendador. Un acorde final en la menor y pian\u00edsimo, con un acompa\u00f1amiento de distantes tr\u00e9molos de cuerdas, cierra la obra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este impulso inicial que produjo el encuentro con la encarnaci\u00f3n de ese eterno femenino en Pauline Anhas, se mantendr\u00e1 inalterablemente din\u00e1mico en Strauss a lo largo de toda su obra, y pasar\u00e1 desde el s\u00edmbolo del ideal inalcanzado en Don Juan, a la expresi\u00f3n pura del amor en la forma de una rosa, cuyos p\u00e9talos se re\u00fanen en planos superpuestos, para converger en la esencia del amor. Basta escuchar el sentido tr\u00edo de voces del acto III de la \u00f3pera El Caballero de la Rosa, en donde Octavio, La Mariscala y Sof\u00eda desde la propia realidad de cada uno, trascienden a la irresistible determinaci\u00f3n del amor, para sentirse conmovedoramente traspasados por esta experiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es sin embargo en sus canciones para voz y piano donde Strauss realiza el m\u00e1ximo homenaje de belleza y de entrega a esta certeza, a esta realidad encarnada en la mujer que amo toda su vida. Cuando escuchamos la canci\u00f3n que le dedicara a Pauline llamada Allerseelen (o canci\u00f3n del d\u00eda de todos los muertos) entendemos como se unen en una sola experiencia est\u00e9tica y vivencial, lo visual y el aroma, lo visto y lo presentido, la vida y la muerte, lo perdurable y lo impermanente, unidos todo a trav\u00e9s del proceso de transformaci\u00f3n que nos lleva a la vida, a la muerte y otra vez a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>ALLERSEELEN<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pon sobre la mesa las resedas perfumadas, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>tr\u00e1eme los \u00faltimos asteres rojos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>y hablemos otra vez del amor,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>como en otro tiempo, en mayo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Dame tu mano para que la oprima en secreto,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>y aunque otros lo vean, me es indiferente,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>obs\u00e9quiame tan s\u00f3lo con una de tus dulces miradas,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>como en otro tiempo, en mayo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Hoy florecen y exhalan aromas todas las tumbas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>pues un d\u00eda del a\u00f1o est\u00e1 dedicado a los muertos,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>ven a mi coraz\u00f3n para que te tenga de nuevo,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>como en otro tiempo, en mayo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las obras de Richard Strauss toman su estructura an\u00edmica de los arquetipos femeninos, su determinaci\u00f3n y su influjo en el ser humano. Pero sobre todo es admirable el idealismo que se patentiza en esta b\u00fasqueda del eterno femenino. Desde muy joven, Strauss sigue este impulso cuando recrea en su poema sinf\u00f3nico Don Quijote la voz&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":5,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P9ptYK-2y","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/158"}],"collection":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=158"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/158\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1431,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/158\/revisions\/1431"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/5"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}