{"id":1359,"date":"2018-01-31T20:58:42","date_gmt":"2018-01-31T20:58:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=1359"},"modified":"2025-06-28T01:50:11","modified_gmt":"2025-06-28T01:50:11","slug":"1359-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=1359","title":{"rendered":"El Reino de los cielos y &#8220;El Cantar de los Cantares&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1367\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/diosa-700x933.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"800\"><\/p>\n<p><em>Ese hombre que sue\u00f1a con el viaje<\/em><br \/>\n<em>Que lo aleje del pecado<\/em><br \/>\n<em>La lluvia purificadora de las piedras<\/em><br \/>\n<em>Viene del horizonte que todav\u00eda no alcanzamos<\/em><br \/>\n<em>&nbsp;<\/em><br \/>\n<em>&#8211; A trav\u00e9s del llanto atormentado<\/em><br \/>\n<em>La mujer que cre\u00edamos muerta<\/em><br \/>\n<em>Regresa para perdonarnos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anoche escuchaba conmovido el Salmo 120 de David, en una versi\u00f3n del grupo musical &#8220;Atrium Musicae&#8221; con Bego\u00f1a Olavide tocando <strong>el salterio<\/strong>: <em>&#8220;Levanto&nbsp;mis ojos a los montes: \u00bfde d\u00f3nde me vendr\u00e1 el consuelo?&nbsp;El consuelo me viene del Se\u00f1or, que hizo el cielo y la tierra.&nbsp;No permitir\u00e1 que resbale tu pie, tu guardi\u00e1n no duerme;&nbsp;no duerme ni reposa el guardi\u00e1n de Israel.&nbsp;El Se\u00f1or te guarda bajo el amparo de su sombra, est\u00e1 a tu derecha;&nbsp;de d\u00eda el sol no te har\u00e1 da\u00f1o, ni la luna<wbr>&nbsp;&#8230;<\/em>&#8220;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acababa de cerrarse el ocaso y bajo el influjo de la salmodia y de la luna me dispuse a preparar con mucho deleite una clase de literatura hebrea correspondiente a&nbsp;<em><strong>El cantar de los Cantares. <\/strong><\/em>Tomando al vuelo una referencia<em><strong>&nbsp;<\/strong><\/em>reciente, inici\u00e9 la lectura con este verso del canto tercero<em>:&nbsp;<\/em><em>&#8220;Mi amado meti\u00f3 su mano por la abertura&nbsp;de la puerta,&nbsp;y se estremecieron por \u00e9l mis entra\u00f1as.&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que en lugar de ponerme a revisar fichas o apuntes, no pude parar de leer completo el poema en toda su extensi\u00f3n. Al terminar la vivencia, pude entender el por qu\u00e9 esta joya que enaltece al amor como fuerza a la vez inmanente y trascendente, sigue inamovible a pesar de los esfuerzos en los concilios rab\u00ednicos y cristianos por separarla ese corpus sagrado llamado \u201cEl libro de los libros\u201d o la Biblia -tanto en su versi\u00f3n hebrea (el Tanaj) como en la Biblia cristiana-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;En el principio era El Verbo&#8221;.&nbsp;<\/em>La palabra, el verbo, es la energ\u00eda creante, la energ\u00eda creadora. La creaci\u00f3n sin duda es un acto de amor, en donde el creador se constituye en el primer y gran seductor, vinculando todo lo <em>m\u00faltiple-creado<\/em>&nbsp;bajo la imagen integradora de la belleza. La palabra en esta advocaci\u00f3n religante es la que nos revela y a la vez nos vincula con lo inefable. Siento incluso que la palabra es la manifestaci\u00f3n misma de lo inefable, de esa energ\u00eda amorosa-vinculante o, dicho de otra manera, <em>la palabra misma es la revelaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el gesto creador que se constituye en la palabra, como acto amoroso unilateral, se ha desarrollado una saga que ir\u00e1 trazando esa palabra en el coraz\u00f3n de los seres humanos, para quedar impresa de manera indeleble. Hasta ese momento el acto amoroso y la palabra que lo manifestaba o revelaba, era como dijimos, un acto unilateral del creador. Posteriormente, los profetas y las pitonisas ofrendar\u00e1n sus bocas y su aliento para que la palabra de Dios adquiera consistencia humana y llegue finalmente en su devenir a constituir un di\u00e1logo intensamente amoroso y er\u00f3tico, donde el hombre como criatura le corresponder\u00e1 a la divinidad. Es aqu\u00ed, en este punto del devenir, donde el hombre entrega, o m\u00e1s bien le canta su respuesta a trav\u00e9s de la alabanza y la acci\u00f3n de gracias. Y \u00bfde qu\u00e9 otro modo podr\u00eda el ser humano hacerlo sino a trav\u00e9s de la palabra que lo vincula y a su vez lo constituye? En mi caso, como cristiano, no puedo dejar de resonar con aquella dram\u00e1tica revelaci\u00f3n de San Juan, cuando dice: <em>\u201c\u2026y el verbo se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u201d<\/em>. En t\u00e9rminos humanos, solamente la palabra po\u00e9tica puede contener la carga completa de su ofrenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los salmos del joven pastor David, ya el hombre no solo utiliza el aliento o su soplo amoroso para corresponder con la alabanza, sino que usar\u00e1 sus manos como la extensi\u00f3n carnal de su alma para hacer vibrar las cuerdas del salterio y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de la corporalidad manifestada en alabanza, cuando el pastor devenido en Rey, ejecutaba con todo su cuerpo, la Danza \u201cdav\u00eddica\u201d expresando as\u00ed la uni\u00f3n amorosa, su <em><strong>coniuctio<\/strong><\/em> con Dios. Pero ya en el \u201cCantar de los Cantares\u201d, la ofrenda, la entrega, la hierogamia ser\u00e1 total. En este plano, ya el di\u00e1logo amoroso, no ser\u00e1 entre el creador y la criatura, entre Dios y el hombre. En esta instancia, el di\u00e1logo amoroso se constituir\u00e1 entre los amantes: hombre-mujer, como criaturas. El ser humano como creador, replicando la creaci\u00f3n. Cuerpo y alma en una amplificaci\u00f3n del juego amoroso de la seducci\u00f3n, del deseo, de la b\u00fasqueda, de la espera y del \u00e9xtasis de los encuentros. La cualidad <em>multi-sensible<\/em> y profundamente er\u00f3tica de esos cantares, nos traspasa y al mismo tiempo nos eleva a la conciencia de la sacralidad de la carne cuando es revestida por lo inefable. En este caso, no es el cuerpo quien contiene al alma, sino el alma quien cubre, sostiene y vivifica al cuerpo en t\u00e9rminos sagrados. Es algo que podr\u00eda nominarse literalmente como una resurrecci\u00f3n de la carne, cuando a trav\u00e9s de la uni\u00f3n amorosa el cuerpo resurge m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo o como dec\u00eda <em>Ireneo de Lyon<\/em> cuando describ\u00eda la imagen de la resurrecci\u00f3n: <em><strong>\u201ccare oblita sui\u201d:&nbsp;<\/strong>carne olvidada de s\u00ed misma<\/em>. Leyendo estos cantos sagrados, los cinco sentidos sucumben embriagados de manera individual y a su vez de manera concertante con cada aroma, con cada mirada, con cada sorbo de vino en los labios, con cada beso, con cada susurro que se van esparciendo a su vez en cada una de sus p\u00e1ginas\u2026en cada uno de sus cantos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez la epifan\u00eda m\u00e1s importante de mi vida en mis \u00faltimos hitos, ha sido que <em>\u201cEl amor es libertad, la absoluta libertad\u201d<\/em>. Libertad en t\u00e9rminos de plenitud, certeza e integridad entre el cuerpo y el alma, entre lo circunstancial y lo esencial. Viendo adem\u00e1s la relaci\u00f3n de estos cantos con la po\u00e9tica seductora y estacional de la creaci\u00f3n (el Cantar de los Cantares se lee en la festividad de Pesaj), me asombro de que su simbolismo sea precisamente la liberaci\u00f3n, la salida, la revocaci\u00f3n de la esclavitud, o de aquello que nos constri\u00f1e en t\u00e9rminos espirituales y simb\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mes lunar en que se conmemora la salida de Egipto y la liberaci\u00f3n espiritual de todo un pueblo, en la pascua jud\u00eda, es el llamado mes de \u201cNisan\u201d (marzo &#8211; abril) coincidiendo con la primera luna llena del ciclo, con el equinoccio de primavera \u2013 en este caso la \u201cPrimavera Boreal- &nbsp;y la eclosi\u00f3n de todos los re-nacimientos y de todas las resurrecciones. Este mes de &#8220;Nisan&#8221;, expresa todo el simbolismo que encierra el tercer d\u00eda de la creaci\u00f3n y su potencia intr\u00ednseca de resurgir, de resucitar, de reproducirse a s\u00ed misma de manera incesante. Se narra en el <strong>Bereshit<\/strong> o <strong>G\u00e9nesis<\/strong>:<em> \u201c<\/em><em>Dios cre\u00f3 toda la vida vegetal, tanto grandes como peque\u00f1as. \u00c9l crea esta vida para ser autosuficiente; las plantas tienen la capacidad de reproducirse. Las plantas fueron creadas en gran diversidad (muchos &#8220;g\u00e9neros&#8221;). La tierra era verde y llena de vida vegetal.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisando de manera sensible el calendario jud\u00edo (en su determinaci\u00f3n lunar) veo como se establecen all\u00ed, los cabos o los extremos de los d\u00edas\u2026su comienzo y su final, su ciclo circadiano, y he aqu\u00ed que recibo una revelaci\u00f3n determinante para mi vida, para mi Elan Vital\u2026para mis procesos an\u00edmicos. En la concepci\u00f3n del calendario hebrero, cuando Dios cre\u00f3 el tiempo, primero cre\u00f3 la noche y despu\u00e9s el d\u00eda. Por eso, el d\u00eda comienza con la noche que lo precede. En el calendario secular gregoriano, no hay en el inicio o final del d\u00eda, el ritual (an\u00edmico-c\u00f3smico) de los umbrales de luz, pues aunque en esta convenci\u00f3n&nbsp; de las calendas, el tr\u00e1nsito de la luz comienza con el amanecer y culmina en el ocaso, su d\u00eda empieza y termina en la m\u00e1s plena oscuridad de la medianoche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda jud\u00edo en cambio se extiende y cumple su ciclo integral y unificado de un atardecer a otro (o tambi\u00e9n con la aparici\u00f3n y re-aparici\u00f3n en el firmamento de las primeras &#8220;tres estrellas&#8221;). Son los umbrales de luz y m\u00e1s concretamente el fen\u00f3meno crepuscular, el que marca los inicios y los finales de los ciclos del alma y del cosmos. En el <strong>Bereshit<\/strong> o G\u00e9nesis 1:4-13, claramente est\u00e1 escrito que Dios <em>&#8220;separ\u00f3 la luz de las tinieblas. Y llam\u00f3 Dios a la luz D\u00eda, y a las tinieblas llam\u00f3 Noche. Y fue la tarde [la oscuridad] y la ma\u00f1ana [la luz]&nbsp;un d\u00eda\u2026Y fue la tarde [la oscuridad] y la ma\u00f1ana [la luz]&nbsp;el d\u00eda segundo\u2026Y fue la tarde [ahora tres per\u00edodos de oscuridad llamados&nbsp;noche&nbsp;\u2014 tres noches] y la ma\u00f1ana [ahora tres per\u00edodos de luz llamaron&nbsp;d\u00eda&nbsp;\u2014 tres d\u00edas]&nbsp;el d\u00eda tercero.&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta secuencia, es en el cuarto d\u00eda que el creador establece los ciclos luminosos a trav\u00e9s de los cuerpos celestes: el Sol, la luna y las estrellas. Reveladora sin duda la condici\u00f3n de la luna como aquella que puede reflejar de modo especular (o a modo de verdad) la enceguecedora luz solar, imposible de mirar de frente o de manera directa. Reina absoluta de las mareas y de los umbrales entre las aguas y la tierra (segundo d\u00eda de la creaci\u00f3n), son sus revoluciones luminosas quienes nos evidencian los ciclos de la transformaci\u00f3n, de los alejamientos y de los retornos, de la cualidad circular que anima al mundo y a su vez la cualidad circular de nuestra alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mirando la luna de hoy 29 de enero 2018, y recobrado mi voluntad de entregarme con fe a la determinaci\u00f3n de esa fuerza femenina que desde siempre ha regido e imantado mis ciclos, mis lluvias y mis mareas mas secretas e interiores, he decidido que de ahora en adelante, mis d\u00edas comenzar\u00e1n y se extender\u00e1n de un atardecer al otro. Mis albas ser\u00e1n desde ahora los crep\u00fasculos y mi ciclo circadiano ahora sujeto a la determinaci\u00f3n fac\u00e9tica y fas\u00e9tica de la luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese orden sagrado que nos permite alcanzar la luz, empieza en la noche\u2026 es a esa hora donde se producen las resurrecciones, donde la carne sale de su encierro, as\u00ed el milagro sea evidenciado y \u201cproclamado\u201d en al alba, bajo la mirada y la contenci\u00f3n de lo femenino, (met\u00e1fora perfecta del tr\u00e1nsito necesario para salir a la luz: \u201cLa salida de los espacios uterinos bajo el amor y el cuidado de nuestras madres). La noche en todas sus advocaciones, as\u00ed como la inmersi\u00f3n en las aguas bautismales (tambi\u00e9n a modo de Muerte-Resurrecci\u00f3n) constituir\u00e1n ahora mis tiempos de Vida: gestaci\u00f3n, nacimiento, muerte y resurrecci\u00f3n, para llegar a la luz (o m\u00e1s bien para poder reflejarla y re-flejarme en el horizonte de la parte eterna y femenina de su rostro).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, a partir de este momento de luz y de consciencia, me apresto a cantar, a ofrendar mi canto de alabanza po\u00e9tica: \u00fanica manera en que puedo corresponder a su amor. La poes\u00eda y el amor son circulares, y para ambas vivencias, el atardecer y la aurora tiene la misma cualidad\u2026son el reverso y el anverso sensible de es la circularidad que al mismo tiempo es un horizonte \u201can\u00edmico\u201d. Y es justamente en el atardecer (que pudiera ser tambi\u00e9n la aurora) donde ese c\u00edrculo se cierra\u2026por eso, el tiempo y el tr\u00e1nsito del amor, ocurre dentro del umbral de la sombra y la luz. En este punto de la saga revelada, veo tambi\u00e9n con asombro como la secuencia de los d\u00edas ha venido marcando y seguir\u00e1n marcando estos procesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Pablo&nbsp; en su &#8220;Trilogi\u00f3n&#8221; (Cor 1 15: 44) dice sobre los tres estados de la creaci\u00f3n: Material mineral y c\u00f3smico, material vegetal vivo y los seres vivos con \u00e1nima, que el hombre como ser vivo con alma, al morir, esta \u2014el alma\u2014 regresa a lo mineral para impulsar vida en lo vegetal y, llegar finalmente a un cuaro reino: el Esp\u00edritu: &#8220;Se siembra cuerpo an\u00edmico (o ps\u00edquico), resucita cuerpo espiritual (o neum\u00e1tico)&#8221;. Si hay cuerpo an\u00edmico, tambi\u00e9n hay cuerpo espiritual. As\u00ed, la existencia de un cuarto Reino que estaba en plano superior a los tres que llamamos: reinos de la naturaleza (cada uno conteniendo elementos del otro en ascenso) conformando una dimensi\u00f3n espiritual dentro del mismo hombre, constato hoy que desde el &#8220;inicio&#8221;, el origen la G\u00e9nesis, el Reino de los Cielos ha sido proclamado por el creador y su nexo con este reino manifiesto y material que los cabalistas llaman &#8220;<strong><em>Maljut<\/em><\/strong>&#8221; a su vez ha sido proclamado por Jes\u00fas: &#8220;<em>Padre nuestro que estas en los cielo&#8230;venga a nosotros tu Reino&#8221;.<\/em>&nbsp; Aunque la tradici\u00f3n dice que el mudo fue creado en siete d\u00edas, en realidad y apeg\u00e1ndonos al <strong>Bereshit<\/strong>, el s\u00e9ptimo d\u00eda no fue un d\u00eda de actividad creadora, sino una d\u00eda de contemplaci\u00f3n y de \u00e9xtasis ante el esplendor y la belleza de lo creado. La creaci\u00f3n se ejecut\u00f3 en seis d\u00edas. Para ser m\u00e1s exactos en dos ciclos de tres d\u00edas. Los primeros tres d\u00edas, el tiempo, la sombra y la luz, el cielo y la tierra, el <strong>Reino Mineral<\/strong>, as\u00ed como toda la vida del <strong>Reino Vegetal<\/strong>, o como dijimos, el milagro de la primavera. En el segundo ciclo de tres d\u00edas, el sol, la luna y las estrellas, as\u00ed como toda la expresi\u00f3n de vida en el <strong>Reino Animal<\/strong>. Pero es en el sexto d\u00eda, es decir al tercer d\u00eda del segundo ciclo que crea al hombre a su imagen y semejanza. Aqu\u00ed el Original Ad\u00e1n, tendr\u00e1 de manera intr\u00ednseca,&nbsp; la capacidad de resurgir, de resucitar de pasar a otros planos o a &#8220;otros reinos&#8221;. Replicando esto con la creaci\u00f3n por planos, de los tres reinos: <strong>Reino Mineral, Reino Vegetal y Reino Animal<\/strong>. El hombre en primera instancia est\u00e1 en los inicios de la creaci\u00f3n, circunscrito a la esfera de <strong>\u201cEl reino Animal\u201d.<\/strong> Pero sin duda hay un cuarto reino: el reino espiritual o lo que se proclama en los evangelios (evangelio, palabra griega que significa<em> \u201cLa buena nueva\u201d<\/em>) que no es otra cosa que la venida o llegada de <strong>\u201cEl Reino de los Cielos\u201d<\/strong>. &nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La simbolog\u00eda de las resurrecciones y del segundo nacimiento tambi\u00e9n est\u00e1 contenida en el secreto que Jes\u00fas le otorga al Rabi Nicodemo: <em>\u201caquel nacido del vientre de su madre, si no vuelve a nacer del agua y del esp\u00edritu no alcanzar\u00e1 el reino de los cielos\u201d. <\/em>Pero el<em>&nbsp;<\/em>hito de este drama c\u00f3smico y su expresi\u00f3n en t\u00e9rminos humanos, se alcanza cuando &#8220;Cristo&#8221; como hombre, como s\u00edmbolo del \u00e1mbito humano y de la humanidad entera, al tercer d\u00eda de su muerte resucita como parte de la eclosi\u00f3n luminosa de la primavera: fuerza femenina regeneradora, incesante de la vida, encarnada en ese umbral de la luz del tercer d\u00eda, por Mar\u00eda Magdalena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para cerrar estas sincron\u00edas reveladas, bajo el signo de un ocaso dorado y pleno de belleza en mi sexta decena de existencia (n\u00famero de las resurrecciones), y en estos d\u00edas previos a la luna llena (que en este cierre del primer mes del a\u00f1o 2018 ser\u00e1 roja-azul), una mujer-maga-lunar, me ley\u00f3 dos cartas del <strong>Tarot<\/strong>. En una me se\u00f1ala la presencia conmovedora de la Sacerdotisa, la integradora, la que se\u00f1ala el camino, bajo el augurio de una sanadora y ben\u00e9fica eclosi\u00f3n an\u00edmica. En la segunda, la advertencia de mantener la humildad y la integridad para no escuchar y sucumbir a <em>los cantos de las sirenas<\/em>. Hay adem\u00e1s un sue\u00f1o revelador que precede a ese acto de Psicomagia, donde aparece esa misma Sacerdotisa, indic\u00e1ndome el regreso a los or\u00edgenes, al punto de inflexi\u00f3n original de la pureza\u2026m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, del dolor y de los duelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy cierto y en plena consciencia de que hay una herida en mi costado (tal vez la propia herida simbolice la consciencia) y que adem\u00e1s claudico en el andar por otra herida, (esta vez f\u00edsica) en el muslo izquierdo. Pero bajo la gracia de estas revelaciones y determinado por el influjo de la luna, me dirijo con pasos seguros hacia ese origen: cuerpo y alma en estado de resurrecci\u00f3n, en la plenitud de la libertad que otorga la conciencia del amor, para poder trascenderlo, para poder amar y ejecutar as\u00ed mi canto de regocijo, de alabanza. Sumergirme en la vertiente de agua viva, y rozar con fe y con certeza el umbral de ese <strong>Cuarto Reino<\/strong> o <em><strong>&#8220;El Reino de los Cielos&#8221;,<\/strong><\/em> pues esa <em>mujer que hab\u00eda dado por muerta ha regresado para perdonarme.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese hombre que sue\u00f1a con el viaje Que lo aleje del pecado La lluvia purificadora de las piedras Viene del horizonte que todav\u00eda no alcanzamos &nbsp; &#8211; A trav\u00e9s del llanto atormentado La mujer que cre\u00edamos muerta Regresa para perdonarnos Anoche escuchaba conmovido el Salmo 120 de David, en una versi\u00f3n del grupo musical &#8220;Atrium&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"jetpack_post_was_ever_published":false},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P9ptYK-lV","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1359"}],"collection":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1359"}],"version-history":[{"count":39,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1359\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4550,"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1359\/revisions\/4550"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}