{"id":1354,"date":"2018-01-25T15:31:31","date_gmt":"2018-01-25T15:31:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=1354"},"modified":"2018-02-24T00:45:51","modified_gmt":"2018-02-24T00:45:51","slug":"las-cuatro-edades-de-la-mujer","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=1354","title":{"rendered":"Las cuatro edades de la mujer"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1353\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/js2.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"701\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/js2.jpg 600w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/js2-257x300.jpg 257w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>Los antiguos griegos, celtas, germanos e hind\u00faes, siempre han hablado de las &#8220;tres edades de la mujer&#8221;, eco que se ha recogido y se sigue recogiendo en el arte, como el exquisito cuadro de Gustav Klimt: ni\u00f1a, doncella y anciana. Estas visiones, aunadas a las determinaciones de las fases de la luna en alma humana, reiteran el manifiesto y misterioso proceso de transformaci\u00f3n de la mujer. El punto central de la mejor y m\u00e1s exquisita explicaci\u00f3n del mito po\u00e9tico que ha llegado a&nbsp;mis manos y mi coraz\u00f3n, ha sido la de Don Robert Graves en su libro \u201cLa Diosa Blanca\u201d, libro central del que he estado recibiendo continuas revelaciones. Sin embargo las mejores revelaciones le llegan a uno por la v\u00eda de la \u201cGracia\u201d. Digo esto porque (a riesgo de asumir una postura aparentemente irrespetuosa con la tradici\u00f3n mitol\u00f3gica y arquetipal de los antiguos) en este momento de mi vida creo que a todos ellos les falt\u00f3 una cuarta edad, una cuarta fase, tal vez la m\u00e1s esplendorosa y vibrante de todas: La mujer integral e integrada, la mujer madura, la mujer fruto.<\/p>\n<p>Estoy buscando todas las referencias posibles y no encuentro nada en los antiguos mitos que mantenga la secuencia de las fases, con la consideraci\u00f3n de esta tan importante manifestaci\u00f3n. M\u00e1s sin embargo, en este momento no deseo desentra\u00f1ar el \u201cpor qu\u00e9\u201d de este hecho. Prefiero embargarme con la revelaci\u00f3n y extasiarme con ella. En mi vida he tenido v\u00ednculos afectivos con las madres, las hermanas, las amigas, las novias, las esposas y las hijas. Pero de alguna manera todas estas viviencias han estado signadas, por mi propio reflejo de lo femenino: la ternura de las hijas, lo femenino en su ni\u00f1ez, la veneraci\u00f3n por las madres y mi casi irreversible tendencia a buscar (y encontrar) doncellas para ejecutar sus redenciones en intentos de provocar dichas transformaciones a trav\u00e9s del tan requerido rapto. Ha sido sin embargo con la entrada a esta edad dorada, que me ha sido revelado que no s\u00f3lo la mujer se transforma a trav\u00e9s de los encuentros fecundantes con lo otro, con lo masculino, sino que el hombre tambi\u00e9n sufre importantes transformaciones cuando asume esos encuentros con lo femenino de manera integrada.<\/p>\n<p>Creo que he sido una especie de \u201cpater familiae\u201d a la usanza antigua, con una camada de siete hijos y por ende he fecundado (y me he fecundado a m\u00ed mismo con el tiempo) en tres mujeres, todas ellas extraordinarias a su particular modo. Pero fecundar el alma de una mujer es otra cosa a\u00fan m\u00e1s profunda e importante. No s\u00e9 todav\u00eda con certeza (pero si con fe) hacia d\u00f3nde me llevar\u00e1 esta revelaci\u00f3n. Lo que si s\u00e9, es que el contacto con una mujer madura y esplendorosa, integrada y en su hito de dulzura, (la dulzura est\u00e1 encerrada en el coraz\u00f3n de los frutos) es como ese paisaje abarcante y generoso, que acoge tu mirada y te vincula con aquello que parec\u00eda al principio inalcanzable\u2026 tu propia integraci\u00f3n, tu propia alma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los antiguos griegos, celtas, germanos e hind\u00faes, siempre han hablado de las &#8220;tres edades de la mujer&#8221;, eco que se ha recogido y se sigue recogiendo en el arte, como el exquisito cuadro de Gustav Klimt: ni\u00f1a, doncella y anciana. 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