{"id":115,"date":"2011-05-11T02:00:51","date_gmt":"2011-05-11T02:00:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?page_id=115"},"modified":"2018-02-24T00:43:07","modified_gmt":"2018-02-24T00:43:07","slug":"la-soledad-del-maestro-oswaldo-vigas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/edgarvidaurre.org\/?page_id=115","title":{"rendered":"La soledad del Maestro Oswaldo Vigas"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"twitter-share\"><a href=\"https:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?via=evidaurre\" class=\"twitter-share-button\" data-size=\"large\">Tweet<\/a><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/?attachment_id=116\" rel=\"attachment wp-att-116\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-116\" title=\"vigas 016\" src=\"https:\/\/www.edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/vigas-016.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"667\" srcset=\"https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/vigas-016.jpg 500w, https:\/\/edgarvidaurre.org\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/vigas-016-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un bello intercambio de soledades y secretos con la tambi\u00e9n bella poetisa puertorrique\u00f1a Mairym Cruz-Bernal, ella me hablaba de c\u00f3mo, en la noche, su soledad estremecida ante la inmensidad del cosmos, se mec\u00eda acompasada por los astros (especialmente por la luna). D\u00e1ndole la raz\u00f3n, yo le agregaba que la fuerza que reg\u00eda a esos astros era la misma fuerza que nos reg\u00eda a nosotros. Que c\u00f3mo ellos est\u00e1bamos sometidos a esa irresistible gravitaci\u00f3n y que tambi\u00e9n como ellos brillamos en soledad. De alguna manera en ese momento evoqu\u00e9 una cita conmovedora de Aldous Huxley que consegu\u00ed en el libro <em>El Arte<\/em> de mi amigo Alejo Urdaneta: \u201c<em>Los m\u00e1rtires entran en el circo tomados de la mano, pero son crucificados asiladamente. Abrazados, los amantes tratan desesperadamente de fusionar sus aislados \u00e9xtasis en una sola autotrascendencia; pero es en vano. Por su misma naturaleza, cada esp\u00edritu con una encarnaci\u00f3n, est\u00e1 condenado a padecer y gozar en soledad\u2026\u201d <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mi llegada de un viaje a Praga y Budapest, y por la magia de esas sincron\u00edas celestes, compart\u00ed la sensaci\u00f3n plena de la soledad con las poetisas Carmen Cristina Wolf y Beatriz Alicia Garc\u00eda a trav\u00e9s de la canci\u00f3n de Purcell: Oh! Solitude escrita sobre un poema de Katherine Philips. Igualmente le comentaba en estos d\u00edas a la poetisa Gabriela Lovera Montero a raz\u00f3n de su estupendo poema-juego \u201c<em>Elecci\u00f3n Multiple: en que se asemejan el amor y la muerte?\u201d <\/em>que ambos se asemejaban en la certeza de que ser\u00e1n padecidos en soledad. Por \u00faltimo y desde su infinita soledad, la poetisa Mariela Casal en diciembre pasado, me bautiz\u00f3 con la belleza de su gesto cuando me regal\u00f3 el exquisito libro sobre los grandes solitarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como pueden ver, el brillo de estos sentires solitarios, ha estado siempre y contradictoriamente, profundamente acompa\u00f1ado, y bajo el influjo de esa fuerza (hoy es luna llena) y como ep\u00edlogo de esta cr\u00f3nica concurrida sobre la soledad, anoche estuve so\u00f1ando con el maestro Oswaldo Vigas; con su presencia sensible y convocante de todo aquello que justamente nos hace brillar. El a\u00f1o pasado hab\u00eda estado en su casa almorzando, gracias a la invitaci\u00f3n y a la compa\u00f1\u00eda de Carmen Cristina Wolf. A\u00fan resuena nuestra conversaci\u00f3n sobre Dios, la fe, el hombre y su incertidumbre. Me acuerdo que el Maestro se conmovi\u00f3 cuando habl\u00e1bamos de Palestrina y su Missa Nigra Sum (\u2026Morena soy\u2026 del Cantar de los Cantares), y ante mi pregunta sobre si Dios estar\u00eda oyendo esa alabanza, o que por el contrario era en vano todo ese esfuerzo y toda esa belleza que arroj\u00e1bamos al vac\u00edo\u2026 de aquel silencio elocuente donde no cab\u00eda una respuesta bajo el contexto de la raz\u00f3n, nos surgi\u00f3 de manera revelada, la convicci\u00f3n de que Dios si escuchaba a trav\u00e9s de nosotros\u2026 que <em>nosotros<\/em> no \u00e9ramos <em>nosotros<\/em> sino el universo haci\u00e9ndose auto-conciente de s\u00ed mismo en estos fugaces y fr\u00e1giles cuerpos\u2026 que el hombre no era una individualidad ni una carnalidad en si-misma, si no el producto conciente, la conciencia de ese universo\u2026 y he aqu\u00ed que me encuentro esta noche leyendo el poema &nbsp;del Maestro Vigas sobre la soledad, llenando con \u00e9l mi propia soledad con esas aguas que brotan quien sabe de donde ni porqu\u00e9\u2026 entendiendo de otro modo esa verdad: que no somos individuales, que a medida que vivimos nos vamos despojando de todo, para brillar solitarios\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mirando sobre el horizonte a la estrella&nbsp;<em>Aldebar\u00e1n<\/em> de la constelaci\u00f3n del&nbsp;<em>Toro<\/em>, y ante el sentido lamento del Maestro Vigas por&nbsp;<em>no saber comunicar debidamente sus afectos<\/em>, quisiera en este instante abrazarlo. Decirle que brilla esplendorosamente, que su brillo nos abarca y nos gu\u00eda, que me he sentido inmensamente acompa\u00f1ado&#8230; que \u00e9l nos ha dado todo, que se ha entregado y gastado en el nombre de la belleza\u2026 y que no ha sido en vano. Que hoy, esta noche, solo, profundamente solo, tambi\u00e9n quisiera despojarme y detenerme junto a \u00e9l,&nbsp;<em>quedarme quieto saboreando la soledad que me rodea, cerrar todas las puertas y abrir hacia mi patio una sola ventana para que las ranitas japonesas llenen mi soledad con su canci\u00f3n&#8230;<\/em> esta vez llena de sentido, de conciencia , de verdad y de la fuerza acompasada del universo\u2026<\/p>\n<p>Desde hace mucho tiempo<\/p>\n<p>me estoy quedando solo sin darme cuenta.<\/p>\n<p>Las reuniones sociales no me interesan<\/p>\n<p>ni las cenas, los matrimonios en las sinagogas,<\/p>\n<p>los vernisages, los bautizos literarios.<\/p>\n<p>Las gentes que me observan act\u00faan en consecuencia.<\/p>\n<p>Ese es un hombre solo<\/p>\n<p>tiene los ademanes de quien se ha pasado la vida<\/p>\n<p>caminando en el desierto entre lagartijas<\/p>\n<p>perros abandonados y serpientes.<\/p>\n<p>Miran y desconf\u00edan porque saben<\/p>\n<p>que aunque ahora simula estar acompa\u00f1ado<\/p>\n<p>de optimistas ideas<\/p>\n<p>ya sald\u00f3 todas sus cuentas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me estoy quedando solo<\/p>\n<p>y tampoco los otros<\/p>\n<p>los que me han comentado del amor<\/p>\n<p>de la amistad y el sexo que no aparenta soledades<\/p>\n<p>se dan cuenta.<\/p>\n<p>Me han dicho que tengo muy bien organizados<\/p>\n<p>todos mis movimientos<\/p>\n<p>mi vida planificada, ordenada y as\u00e9ptica<\/p>\n<p>pero no es cierto,<\/p>\n<p>no s\u00e9 comunicar como es debido mis afectos<\/p>\n<p>me quedo entre dos aguas como un pez en la arena<\/p>\n<p>respirando dificultosamente<\/p>\n<p>me voy hasta mi patio con un bello proyecto<\/p>\n<p>pero los diminutos batracios<\/p>\n<p>las ranas japonesas<\/p>\n<p>no tienen sentimientos<\/p>\n<p>y yo que los tengo en abundancia<\/p>\n<p>no s\u00e9 comunicar cu\u00e1nto de m\u00ed se espera<\/p>\n<p>estoy siempre en retardo<\/p>\n<p>siempre diciendo lo que no estaba en el libreto<\/p>\n<p>un cuarto de hora en el pasado<\/p>\n<p>actuando en otra pieza.<\/p>\n<p>Me estoy quedando solo sin contratos<\/p>\n<p>organizando encuentros<\/p>\n<p>representaciones<\/p>\n<p>fiestas<\/p>\n<p>quisiera detenerme<\/p>\n<p>quedarme quieto saboreando la soledad que me rodea<\/p>\n<p>cerrar todas las puertas<\/p>\n<p>y abrir hacia mi patio una sola ventana<\/p>\n<p>para que las ranitas japonesas llenen mi soledad<\/p>\n<p>con su canci\u00f3n sin sentimientos\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Caracas, 8 de septiembre de 1984<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un bello intercambio de soledades y secretos con la tambi\u00e9n bella poetisa puertorrique\u00f1a Mairym Cruz-Bernal, ella me hablaba de c\u00f3mo, en la noche, su soledad estremecida ante la inmensidad del cosmos, se mec\u00eda acompasada por los astros (especialmente por la luna). 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